Peranzanes pide a la Junta más batidas de lobo por la masacre de su cabaña vacuna

En lo que van de año, los dos ganaderos de la zona han perdido casi 40 cabezas.

La cabeza de un ternero atacado por los lobos la pasada semana.

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maría carro | ponferrada
Ponferrada

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«Esto es para volverse loco. El problema es gravísimo y nadie hace nada». Esta frase resume el pesar del ganadero fornelo Octavio Cordero, que en lo que va de año ha perdido hasta 20 cabezas de ganado por la acción del lobo. Sus vacas pastan entre Chano y Guímara, en una zona que linda con el espacio protegido pero que, por unos metros, no goza de protección. Por ello, la Administración no corre con las pérdidas. Él no es el único, otro ganadero que arrienda los montes de Peranzanes ha perdido hasta 17 animales desde enero. El alcalde, el socialista Vicente Díaz, confirma la desesperación y la impotencia que se apodera de esta gente mientras ven mermar sus cabañas ganaderas ante la mano inmóvil de la Junta de Castilla y León. El lobo está protegido, pero su sustento, por contra, totalmente expuesto. Ya no saben que hacer.

El Ayuntamiento se ha erigido como portavoz de estos ganaderos y han sido reiteradas las ocasiones en las que ha expuesto el problema ante la Administración autonómica sin que haya habido movimientos al respecto, se lamentó el regidor. Se han autorizado cacerías controladas de hasta dos lobos en el coto de Peranzanes, pero es un número totalmente insuficiente cuando por la zona se ven manadas de hasta quince depredadores, relata el alcalde, pidiendo a la Junta más medios económicos y, si hace falta, que se amplíe el espacio protegido para que, al menos así, los ganaderos tengan las espaldas cubiertas ante los ataques.

«Está claro que así no se apoya al medio rural. Son pocos los jóvenes que apuesta por quedarse aquí y a los que lo hacen no se les ayuda. La Junta tienen que tomar medidas, porque de seguir así el lobo acabará con toda la cabaña ganadera», insistió Vicente Díaz, incidiendo en la gravedad del problema y explicando que los últimos dos ataques a dos terneros se produjeron a plena luz del día, a eso de las tres de las tarde, en una cercana al pueblo de Guímara. Es decir, que los lobos ya no actúan de noche, aprovechando la oscuridad, sino que atacan a cualquier hora. La situación será peor —auguró el regidor— cuando entre el invierno y anochezca mucho antes.

En esta situación, Peranzanes pide medidas de choque y apuesta por cacerías controladas.

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