MUERTE EN SAN JUAN DE PALAZUELAS
El autor confeso del crimen por "un puñado de castañas" alega «lagunas» en el momento del disparo
La titular del juzgado número 7 decretó ayer su ingreso en la prisión provincial
La casa ocupada hasta el viernes por Darío S. G y su última pareja en San Juan de Paluezas
En el mismo momento en el que el féretro con los restos mortales de José R. S. era conducido al cementerio municipal de San Juan de Paluezas —Borrenes—, su tío, Darío S.G., de 63 años de edad y autor confeso de su muerte, era introducido en el furgón de la Guardia Civil para trasladarlo a la prisión provincial de Mansilla de las Mulas, donde se encuentra ya recluido, como consecuencia de la resolución dictada por la titular del juzgado número 7 de Ponferrada, María Belmonte, que era el que se encontraba de guardia este domingo.
A la espera de que trasciendan detalles de la declaración de Darío S.G. ante la titular del número 7, las primeras noticias que se han conocido de la confesión realizada en la misma noche del pasado viernes, tras reconocer ser el autor del disparo que acabó con la vida de su sobrino en los montes de San Juan de Paluezas, apuntan a que el detenido «no recuerda cómo se le pudo disparar la escopeta». Ya sea una estrategia de defensa o la realidad, lo cierto es que su testimonio, por el momento, arroja muy poca luz para aclarar las circunstancias en las que se produjo el encuentro con fatal desenlace en las laderas del Penelo —como se conoce en el lugar a ese monte—, de la discusión que habrían protatonizado o los motivos por los que en torno a las once de la noche portaba una escopeta de caza.
«Un momento de locura»
Mientras se conocen más detalles de este suceso, tanto los vecinos de esta pequeña localidad del Bierzo Suroeste, como en el resto de pueblos a los que el autor confeso del crimen estuvo vinculado, de una u otra forma, durante su vida —Dehesas, Almázcara, Villaverde,...— mantienen pareceres muy dispares sobre el carácter y las conductas del detenido. «Era un buen hombre», asegura una vecina en Dehesas, localidad a la que estuvo vinculado por su primer matrimonio, y no dudan en señalar que lo sucedido tuvo que ser «un momento de locura, que, ojalá, no nos veamos nunca nosotros en él». Por el contrario, otros vecinos apuntan su carácter «complicado», y «cliente habitual de los bares de la contorna». Unos y otros, confían en ir recuperando la calma que habitualmente reina en las calles de esta localidad, y que se vio rota en la noche del viernes por el disparo del arma de Darío S.G..