Las dudas de Biodiversidad frenan la suelta del devorador de la avispilla

Momento de una conferencia impartida en Carracedelo.

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j. c. f. | Ponferrada
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El parásito devorador de la avispilla del castaño —Torymus— continúa en sus ‘cuarteles de invierno’ aguardando a que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) dé la autorización para su suelta. Una autorización que está pendiente, según apuntó ayer en Ponferrada el jefe del Servicio de Sanidad Forestal y Equilibrios Biológicos del ministerio, Gerardo Sánchez, de que la «Autoridad Nacional de Biodiversidad resuelva tres incertidumbres que ha planteado ante esta posible suelta del Torymus».

Unas incertidumbres a despejar que se concretan en tres cuestiones muy específicas: cómo afectará la suelta de esta especie invasora para atacar a la avispilla a otros depredadores de la zona; sus ataques se limitarán a la plaga a eliminar o se verán afectadas otras especies y como se verá afectado el ecosistema en su conjunto.

Incógnitas planteadas por Biodiversidad que se están intentando despejar con dos estudios de campo que se están llevando a cabo en puntos muy concretos y con suelas muy controladas de este Torymus en las comunidades autónomas de Andalucía y Galicia.

Los cálculos apuntan a que el próximo mes estarán disponibles las conclusiones y a raíz de las mismas el ministerio tomará la decisión al respecto. Sánchez Peña quiso apuntar ayer en Ponferrada, que pese a estas incertidumbres, el Magrama no ha permanecido de ‘brazos cruzados’ y ha estado «adelantando trabajo de cara a la puesta en marcha de Plan Nacional de Contingencia», en caso de salvarse ya los recelos de Biodiversidad.

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