Encerradas en una habitación
Las mujeres explotadas por la red dormían en una única habitación, en la que permanecían encerradas hasta la llegada de un cliente. La red se encarga de negociar el precio de los servicios y cobrar las tarifas. Las mujeres debían salir del cuarto, exhibirse ante el cliente para que escogiera a una y retirarse con él «a la habitación de trabajo», donde debía permanecer el tiempo estipulado. Un reloj despertado junto a la puerta del cuarto sonaba cuando se había cumplido el tiempo pactado.
Los investigadores comprobaron los términos de la denuncia de la víctima que logró huir de uno de los pisos e identificaron a los ocho miembros de la red que ahora han sido detenidos por explotar sexualmente a mujeres sudamericanas. La investigación verificó qué papel desempeñaba cada uno de los integrantes de la organización.
Los agentes registraron a continuación dos domicilios particulares y tres pisos dedicados a le explotación sexual de las mujeres, en los que se han intervenido más de cuatro mil euros en efectivo, cuatro ordenadores, dispositivos USB y tarjetas de memoria, además de 16 teléfonos móviles cuyo contenido está siendo analizado en estos momentos por expertos policiales. También hallaron numerosos resguardos de envío de dinero a Brasil y cuadrantes con los servicios sexuales realizados por las mujeres, consumiciones y agendas con anotaciones manuscritas, informó la nota de la Policía.