«Bajo la frivolidad, el Camino de Santiago sigue siendo el Camino»
«El Camino sigue siendo un gran signo de fe. Una de las grandes esperanzas de la Iglesia», apunta Antolín de Cela, delegado para el Camino de Santiago para la Diócesis de Astorga, quien destaca el esfuerzo que esta haciendo la Iglesia —en colaboración con la Junta— para mantener abiertos todos los templos por los que discurre la Ruta Jacobea. «Las iglesias por sí mismas ya hablan, ya evangelizan». Una visión que contrasta con otras que apuntan a una frivolización del Camino de Santiago. «Bajo la frivolidad, el Camino de Santiago sigue siendo el Camino», señala De Cela, si bien no es ajeno a lo que es una realidad: «la Ruta Jacobea es un hecho económico que está ayudando a muchos pueblos a remontar al crisis». De Cela reconoce que «en el Camino hay muchos pecados. Como esa frivolidad, las administraciones irresponsables que no cuidan el camino...». Pecados en forma de mala señalización — «en la zona de la bifurcación de Patricia o el Puente Boeza habría que poner un cartel informativo de los itinerarios»—.
Sobre el crimen de la peregrina en Astorga, apunta que «llegué a pensar que iba a frenarlo. Me equivoqué. Tenía miedo de la manera de ser de los americanos, que no iban a venir. Pero al contrario, vienen más estadounidenses que antes».