La Herrería supera las 10.000 visitas y abre seis sendas turísticas
La reapertura del monumento hace un año empieza a revitalizar la zona de Compludo.
l. de la mata
C. FIDALGO | PONFERRADA
Un año después de que la fragua de la Herrería de Compludo volviera a funcionar, el Monumento Nacional acaba de superar la barrera de los 10.000 visitantes y comienza a ser un revulsivo para los pueblos de la zona. Así lo han confirmado los responsables del proyecto turístico Vita, Natura et Legenda, vinculados a uno de los 14 copropietarios de la herrería, y que apuestan ahora por organizar recorridos por seis sendas recuperadas como foco de atracción turística en el entorno del monumento.
«Se han creado nuevos puestos de trabajo y han nacido nuevas empresas relacionadas con el turismo, devolviendo un poco más de vida a pueblos ya casi olvidados», asegura Marta Fernández, una de las cuatro socias de Vita, Natura et Legenda, su fuente de ingresos, que además ha contratado al hijo del antiguo herrero de Compludo, Manuel Sánchez, para servir de guía a los visitantes de la fragua y hacerse cargo del mantenimiento del mecanismo de la fragua. El propio Sánchez, la cuarta generación de su familia que trabaja en la herrería, se ocupó recientemente de dirigir la tala de un roble y preparar el tronco para reemplazar al viejo mazo del mecanismo hidráulico.
Con la herrería como centro de la estrategia, Vita, Natura et Legenda comienza este mes de mayo a promocionar una serie de itinerarios histórico-culturales ideados para grupos de escolares (de más de diez años y acompañados por alguien mayor de edad que los vigile) y para adultos con los que completar la oferta turística del monumento. El Aula en la Naturaleza de Espinoso de Compludo ha limpiado estos días las rutas y propone seis itinerarios de entre tres y 12 kilómetros y una dificultad media: las sendas a los Molinos de Vega Molín, las Puentes de Malpaso, al Corazón del Mato, a los Valles, Peña Forada y a la propia Herrería de Compludo.
La Herrería de Compludo, declarada Monumento Nacional en 1968, permaneció cerrada durante más de dos años por el deterioro de su tejado hasta que finalmente la Junta de Castilla y León invirtió 50.000 euros en el inmueble en 2014. Para volver a ver funcionar el mecanismo hubo que esperar hasta la primavera de 2015. La fragua, sin embargo, tuvo que pararse este invierno para renovar algunas piezas.