El acusado de quemar el Pajariel dio aviso de otros trece incendios
El fiscal remarca las contradicciones del procesado y la defensa cree que la policía iba a por él.
El acusado se cubre para evitar la presencia de los redactores gráficos. FERNANDO OTERO PERANDONES
miguel ángel zamora | león
David Rodríguez García estaba en los baños de la Audiencia cuando su letrada y los funcionarios comenzaron a preocuparse por si había desaparecido. Se le había visto entrar al Palacio de Justicia de la capital, pero de repente se perdió su rastro. Resultó que estaba tratando de evitar a los redactores gráficos. Deshecho el entuerto, la sesión vespertina que contenía básicamente el interrogatorio al acusado, se pudo celebrar ya sin problemas.
Y así, el Ministerio Fiscal insistió en que el procesado prendió fuego de forma intencionada al Monte Pajariel. Pide para él una pena de tres años de cárcel, 16 meses de multa a razón de 10 euros diarios y 625.000 euros de responsabilidad por los daños causados a la Junta. Un particular reclama otros 205 euros de forma paralela. Su defensa sostiene que se debe de sobreseer el procedimiento por falta de pruebas o que alternativamente, tras aceptar las conclusiones fundamentales de la fiscalía, se reconozca que el acusado no participó en los hechos y se le exima de la autoría por no tener nada que ve con los hechos y se le absuelva.
Aquello fue el 27 de agosto de 2012. Ayer negó su participación en los hechos antes de comenzar el interrogatorio y ya cuando el magistrado presidente, Teodoro Sandoval, le permitió sentarse junto a su letrada, contestó a las preguntas del Ministerio Público: «No intenté entrar nunca en el turno de voluntarios para la extinción del incendio». Tenía dos teléfonos en aquellos días y un Fiat Bravo que algunos testigos ubicarán estos días en el escenario de los hechos.
Dos versiones
A las 21,30 horas de la noche de autos estaba «haciendo compras». Tiene tickets acreditativos pero no están a su nombre y la compra la hizo solo. «Nunca había ido a la zona del Monte Pajariel en la que se produjo el incendio». A la Policía Nacional le dijo que había visto el camión amarillo del servicio de extinción de incendios de la Junta bajando por la avenida de Galicia. El informe oficial refleja que los vehículos bajaron por la avenida de Asturias, no por la de Galicia. «Saqué una foto del incendio», aseguró también. Consta que la imagen se tomó a las 22,07 y el fiscal le preguntó por la contradicción sobre su declaración inicial que la situaba en un escenario cronológico de media hora antes y por otra contradicción sobre la ubicación desde la que la había tomado. «No recuerdo haber sacado otra foto a las 22,52 horas». El documento consta en el sumario.
Protesta del jurado
El acusado fue interceptado en San Lorenzo: «Estaba al final de una calle por la que iba andado. Dos vecinos me pidieron que les diera el DNI y me amenazaron. Dije a la Policía que estaba allí porque estaba viendo el fuego. Me preguntaron si conocía a alguien del operativo de extinción y les di dos nombres». No había nadie en el citado operativo que obedeciera al primer nombre que dio y el segundo afirmó no conocerlo de nada. La portavoz del jurado popular protestó por el hecho de que no se haya citado a declarar a este segundo testigo.
En su vehículo se encontraron dos encendedores: «No me acuerdo de dónde estaban». Primero dijo que no los tenía y luego reconoció que se hallaban en un bolsillo de un chaleco, según el fiscal. «Los quería para fumar y para trabajar», argumentó. No había ningún soplete pero sí mucho papel en su coche. «Lo usaba para limpiar el salpicadero».
Compró gasolina un mes antes: «Era para un motocultor». Su abuelo, sin embargo, aseguró que no se había utilizado la máquina en mucho tiempo, siempre según la versión del Ministerio Público. «Es cierto que me habían visto en las proximidades de otro incendios pero no tuve nada que ver con ello». Aseguró que no disponía de equipos de radiofrecuencia de los que usan los operativos de extinción de incendios y que nunca había grabado conversaciones de estos equipos. «No sabía que el único alertante de varios incendios había sido yo». Todos ellos fueron en zonas muy alejadas y en horarios intempestivos, casi siempre de madrugada. Fueron trece casos. «No puedo decir si es casualidad o no».
Fue detenido el 6 de septiembre, una semana después de lo ocurrido. «Del incendio del Monte Pajariel no avisé porque ya estaba en casa», explicó.