El fiscal concluye que el acusado es el culpable del incendio del Pajariel
«Los indicios son sólidos, apuntan a que fue el autor y no han sido contradichos por nadie».
David Rodríguez, en el momento de hacer uso de la palabra por última vez. M.A.Z
miguel ángel zamora | león
El Ministerio Fiscal reiteró su petición de un veredicto de culpabilidad para David Rodríguez García al que considera autor del incendio que arrasó casi 100 hectáreas del Monte Pajariel la noche del 27 de agosto de 2012. «El acusado tiene derecho a mentir, deben valorarlo ustedes», explicó al jurado antes de resumir su postura. Mantuvo su propuesta de tres años de prisión, para el caso de que así se le considerase.
«No da una explicación lógica de dónde estaba a la hora del incendio. Primero dice que salió de su domicilio a las 21,10 y que había ido a comprar a Mercadona, pero no hay ningún testigo de ello. Dice que vio el incendio a las 21,30 cuando salía de comprar. Es imposible porque los agentes forestales dicen que el fuego comenzó a esa hora precisamente». Explicó el fiscal en un gráfico los puntos débiles del testimonio del acusado. «Desde la salida de Toral de Merayo al punto en el que se inició el incendio, hay un camino polvoriento». Lo dijo en referencia a la aparición de una importante capa de polvo en su vehículo cuando la policía fue a registrar su domicilio. «Tomó una fotografía del resplandor del incendio desde el silo a las 22,07 horas. Luego repostó gasolina a las 22,15 horas y llegó al Puente del Centenario donde a las 22,52 sacó otra foto mucho más clara». Posteriormente se dirigió a la localidad de San Lorenzo «y todo esto lo digo con datos objetivos, tenemos pruebas de que así fue» donde se produjo un incidente con personas del pueblo que le preguntaron qué hacía en esa zona una persona ajena a la localidad y le exigieron que se identificara. La versión que dio el sospechoso a los vecinos es que había ido a comprobar cómo trabajaban dos amigos suyos en las tareas de extinción. «Dio dos nombres, uno no existe y otro dice que no lo conoce de nada». Además los vecinos de San Lorenzo lo vieron bajar «desde una zona extraña» motivo por el que se enfrentaron a él pensando que pudiera estar tras la autoría del suceso.
ANTE LA POLICÍA
A la mañana siguiente la Policía Nacional acude a interrogarlo. «Había mucho polvo en su coche, dos encendedores y tuvo una actitud muy prepotente».
No hay pruebas directas de que el sospechoso estuvo en el lugar de los hechos a esa hora «porque si no, no estaríamos aquí» pero sí apreció el fiscal «varios indicios sólidos, que apuntan siempre en sentido de culpabilidad y que no han sido contradichos por otros testimonios». Desde el punto de vista del fiscal, son las tres condiciones para que un grupo de indicios tenga la misma validez que una prueba.
ENCENDEDORES
«Dice que los encendedores eran para fumar pero no había colillas. Las explicaciones que da son inverosímiles y pasa a ser sospechoso, no desde el primer minuto, sino cuando encuentran al acusado en las inmediaciones de los hechos, se constata que ha alertado de hasta trece incendios anteriormente y en algunos de los casos es el primero o el único alertante», insistió el fiscal. «Sólo podemos acusar cuando hay prueba y por eso no hemos podido imputarle ninguno de los otros episodios», reconoció el representante del Ministerio Público. Relató el acusador que el incendio se inició «en un punto especialmente peligroso para la propagación del incendio porque se hizo un efecto chimenea muy potente. No se encontraron artilugios así que tuvo que ser un «mecherazo» lo que puso en marcha el siniestro». Recordó el trastorno de personalidad que sufre el sospechoso «que no le exime de una imputabilidad plena pese a su carácter desafiante y a su escasa tolerancia a la frustración».
Pidió al jurado que sea valiente «y valore en conciencia lo que han observado. Olvídense de la pena, no es su función imponerla. Eso es atribución exclusiva del magistrado presidente», explicó.