La trufa rebrota en el Bierzo
Un particular comercializa los primeros kilos de la variedad blanca en Borrenes En Berlanga, el Ayuntamiento empezará a producir en tres años la variedad negra, que ronda los 850 euros el kilogramo, en su plantación municipal.
Un ejemplar de trufa de verano recogido en Borrenes L. DE LA MATA
RAÚL RAMOS | PONFERRADA
Un kilo de trufa blanca puede alcanzar los 300 euros en el mercado. Y la modalidad negra es todavía más preciada y puede llegar a venderse por 850 euros. Este tesoro, cultivado como oro en paño, y que en otro tiempo se encontraba de forma silvestre en Sobrado, empieza a ser importante en Borrenes gracias a la labor de un particular, Alfredo Voces, y su empresa Trufa El Peral del Rey, que ya produce la trufa blanca en una parcela de una hectárea y media, y en Berlanga del Bierzo, donde la plantación municipal de dos mil metros cuadrados, financiada con fondos del Plan del Carbón, podría ver como brotan en tres años los primeros hongos de la variedad negra, un verdadero delicatessen en los mejores restaurantes.
Luna es una de las dos perras, que Alfredo Voces ha entrenado en Borrenes para olfatear el rastro de la trufa blanca, «Le he enseñado a sacar trufas maduras, porque el perro puede escarvar donde hay una trufa verde», afirma Alfredo. Aunque la perra esté muy bien entrenada, «ahora es difícil, que encuentre algo, ya que la época de recolección de la trufa blanca (de verano) abarca desde mayo hasta agosto y además este año fue muy lluvioso, por lo que perjudicó al crecimiento y al peso». De esta forma, Voces ha llegado a conseguir una quincena de kilos en la última recolección, a pesar de que la lluvia perjudicó al crecimiento. La constancia es fundamental con la trufa. Hay tres meses de recolección, ya sea en verano para la trufa blanca o en invierno para la trufa negra. Después de recoger los hongos, «son necesarios los labores de rastrilleo y así airear el terreno para que el agua profundice más. La trufa negra tiene la dificultad de que germina en verano y por tanto es relevante mantener la humedad en estos meses estivales. después en otoño con las primeras lluvias puede duplicar el peso».
La de Borrenes es una finca experimental, pero «el éxito ya está comprobado y ahora tenemos la esperanza que en un año o dos produzcamos trufra negra también, algo que nadie se ha atrevido a hacer en el Bierzo», señala Voces. «Este proyecto es novedoso para la juventud y pueden ver en él una forma de desarrollar su futuro», añade. Los problemas son «el minifundio y conseguir terrenos que reúna las condiciones».
Sobre la producción actual, Voces afirma que, «la parte que tenemos de trufa blanca es de media hectárea. Prácticamente se la vendemos a los bares del entorno y muchas también las regalamos para que se cree cultura en el Bierzo de que hay trufa». Si se plantará por más zonas de montaña, «esto sería una barrera anti incendios, ya que estarían más limpios, vigilados al tener una utilidad».