Villar homenajea a tres paseados al cumplirse 80 años de su fusilamiento

Los actos de este sábado se desarrollarán sin haber podido recuperar los restos tras dos intentos.

Iglesia de Villar de los Barrios, en cuyo entorno fueron fusilados tres detenidos en Lombillo. L. DE LA MATA

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

j. c. f. | ponferrada

Al cumplirse ocho décadas de su ‘paseo’ a manos de los somatenes, los descendientes de Juan García, Tomás Parragués y Enrique Vidal intentarán este sábado pasar página a otro de esos negros episodios con que la Guerra Civil ‘distinguió’ al Bierzo. Y lo harán con el sabor agridulce que les produce, por un lado no haber podido dar con los restos de estos tres fusilados, pese a los intentos realizados hasta en dos ocasiones para dar con sus huesos, y por el otro «por el acto que servirá para reconocer sus méritos», según apunta, Faustino Blanco, uno de los impulsores del acto que se desarrollará entre Lombillo y Villar de los Barrios a partir de las 11.30 horas del 24 de septiembre.

En esa misma fecha, pero 80 años antes, Juan García, Tomás Parragués y Enrique Vidal habían sido trasladados desde la casa de Villar de los Barrios, donde habían sido encerrados dos días antes tras ser detenidos en Lombillo, hasta el entorno de la iglesia del Cristo de Villar, donde fueron fusilados. «Sobre las seis de la tarde los sacaron a los tres, esposados. Los acompañaba Higinio, el hijo mayor de Juan García. Al llegar a la altura de la Iglesia del Cristo, después de bordearla por su flanco este, en el camino a Salas y Lombillo, los somatenes ordenan que alejen al hijo de trece años de edad. A penas alejados unos pasos se escucharon los disparos. Luego reclutaron a jóvenes para que los enterraran en una gran viña entre dos vallados, que limita al sur con la iglesia», relata Blanco.

Pese a estar perfectamente identificado el lugar del fusilamiento, ninguna de las dos acciones emprendidas por las familias para localizar los restos de los paseados ha dado resultado positivo. La primera, realizada en 1993, en la que se siguieron las indicaciones de una de las personas reclutadas para el enterramiento, con calicatas perpendiculares al vallado con un total de 143 metros de zanja, y costeada por las familias, y la segunda, ya con la colaboración de la ARMH, realizada en 2004, con idéntico resultado negativo tras inspeccionar una superficie de más de 550 metros cuadrados.

Ante la imposibilidad de seguir buscando, las familias han decidido emprender este acto de reconocimiento sin haber recuperado los restos de los tres paseados.

Cargando contenidos...

El ‘paseo’ del 24 de septiembre del 36, unió, poniendo fin, a tres historias personales bien distintas. Juan García, vecino de Lombillo, contaba con 39 años en el momento de su fusilamiento, casado y con seis hijos, fue paseado «por ser una persona leída e instruir a personas analfabetas,... Y tal vez por algún enfrentamiento con un vecino por un tema particular». Tomás Parragués, de 65 años, inmigrante de Argentina, «se sabe que vino a heredar unas tierras de las que alguien estaba disfrutando. Procedente de una tierra con libertad, sus manifestaciones públicas pudieron significarle». Enrique Vidal, de 47 años, natural de Las Médulas, maestro de Primaria en Lombillo —uno de sus alumnos lo fue Valentín García Yebra— «la única disputa que se le conoció fue por una escopeta que deseaba un vecino y que él no se la dio pues tenía que entregarla en el Cuartel».