La Junta reforestará el monte arrasado en el incendio de Bárcena con 2,3 M€

Las obras de emergencia comenzarán de forma inminente con 500.000 euros del Gobierno central.

El consejero entre la alcaldesa de Fabero y la subdelegada del Gobierno, con otras autoridades. L. DE LA MATA

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León

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maría carro | ponferrada

El consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, regresó ayer a Fabero para reunirse con los alcaldes y pedáneos del territorio afectado por el incendio que el pasado mes de septiembre arrasó más de 2.600 hectáreas en los montes de Fabero, Páramo del Sil, Peranzanes y Candín. Una reunión de trabajo en la que el titular de la cartera de Medio Ambiente anunció el inicio inmediato de las obras de emergencia, es decir, las consideradas urgentes para prevenir arrastres y problemas con la llegada de las lluvias. A esta labor destinará la Junta medio millón de euros, financiado íntegramente por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Será, tan sólo, la primera fase de un plan de reforestación mucho más ambicioso que se extenderá a lo largo de cuatro años y en el que la Administración autonómica invertirá otros 1,8 millones más. Por lo tanto, la Junta destinará a esta labor más de dos millones de euros que, no obstante, podrán ser incrementados si la situación lo exige. «Es un proyecto abierto y flexible, en función de cómo vayan reaccionando las labores de reforestación. Habrá que gastar lo que haya que gastar en el tiempo que haya que actuar», especificó Suárez-Quiñones.

Tragsa es la empresa que se encargará de las obras de emergencia. Iniciará los trabajos de forma inmediata y se extenderán hasta el mes de mayo. Esta primera fase contempla diez actuaciones urgentes para «recuperar la función del ecosistema forestal», dijo el consejero, especificando que los objetivos son «tratar de evitar la erosión y las plagas, hacer un aseguramiento del terreno, recuperación de acuíferos e infraestructuras, y diversas actuaciones para la recuperación de la flora y la fauna autóctonas».

En concreto, ser harán tratamientos de clareo, poda y resalveo de las especies más importantes (Prunus lusitanica y Quercus pyrenaica ), se repoblarán 125 hectáreas de coníferas y frondosas, se repondrán los diques, se limpiarán los frezaderos, se construirán zanjas y balsas de decantación de cenizas para la adecuación de los cauces, se controlará la población de insectos perforadores y se adecuarán las pistas y señalizaciones.

Ejecutados los trabajos de urgencia, que serán determinado por prioridad exclusivamente técnica, comenzará la segunda fase, «ya de trabajo de reforestación». «Habrá árboles que se regeneren por si solos, en otros casos habrá que hacer semilleros para ayudar a esa regeneración y habrá otros que habrá que replantar. Esto llevará entre tres y cuatro años de actuaciones», aseguró el consejero de Medio Ambiente.

Castaños centenarios

En todo caso, los resultados no van a ser inmediatos, teniendo en cuenta que buena parte del arbolado calcinado sumaba más de cien años. «Parte de lo que estamos habiendo lo vamos a ver en unos años los que estamos aquí, pero algunas especies desgraciadamente no. Estamos trabajando para la próxima generación», dijo Suárez-Quiñones, destacando el caso de los sotos de castaños de Argayo del Sil. Cincuenta hectáreas que ayer mismo visitó tras la reunión mantenida en Fabero. «Algunos de ellos van a poder regenerarse por sí solos y para ello van a empezar los trabajos. Otros los tendremos que repoblar», especificó.

Más vigilancia

En todo caso, el responsable autonómico de la cartera de Medio Ambiente no quiso dejar de recordar que todo este trabajo y la inversión comprometida es necesaria porque alguien provocó el incendio. «Esto no ardió de forma espontánea. Alguien, después de 20 intentos, lo logró», denunció el consejero. Precisamente al respecto, Suárez-Quiñones anunció que la próxima semana convocará el acto de presentación del nuevo sistema de vigilancia forestal a través de cámaras que se va a implantar en el Bierzo. Serán más de una veintena de torres de observación con las que la Junta persigue «anticipar más la respuesta ante el fuego» y facilitar o apoyar la investigación.

Pillar al pirómano es lo más difícil tras un incendio y la cultura instalada en la zona tampoco ayuda. Por ello, el consejero avanzó que tratar de crear un nuevo sector económico apoyado en el aprovechamiento maderero, también en el marco de la actuación en marcha, puede servir a la prevención.

«Parece que apelar al sentimiento de destrozar este valor natural no es suficiente, porque no acabamos de tener resultados en las investigaciones, colaboraciones para que se pueda desenmascarar a estas personas. Por ello, el dar un rendimiento económico al monte en el Bierzo, con más de 210.000 hectáreas de arbolado que no se utilizan, es el plan que tiene la Junta para colaborar no sólo ante los incendios, sino también para asentar otro sector económico», apuntó Suárez-Quiñones.

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En la reunión participó también la subdelegada del Gobierno en León, Teresa Mata, que garantizó una colaboración absoluta en materia de incendios y el apoyo de la Guardia Civil.