El Banco de Tierras consolida su peso en un sector que ha decuplicado la exportación
Cada vez son más los dueños de viñas que confían en este organismo, que ya controla 80 hectáreas.
Una de las parcelas con viñas controladas por el Banco de Tierras en la comarca, en una imagen de archivo. BANCO DE TIERRAS
maría carro | ponferrada
Cacabelos, Arganza, Villafranca del Bierzo, Camponaraya, Ponferrada, Carracedelo Cabañas Raras, Priaranza y Toral de los Vados son los municipios hasta donde llega la acción del Banco de Tierras del Bierzo. El centro de intermediación para la movilización de terrenos agrícolas creado por el Consejo Comarcal consolida su papel en la comarca y fuera de ella, siendo ejemplo para otros muchos proyectos similares que han surgido con posterioridad. Un influjo motivado por su buen funcionamiento y el éxito de un trabajo serio, riguroso y responsable, especialmente destacable en el sector de la viticultura. Son ya 269 los viñedos productivos controlados por el Banco de Tierras, unas 82 hectáreas que suponen el 30% del número total de fincas gestionadas por este organismo y en las que se cuida, con mimo, el viñedo viejo.
Precisamente ese es el objetivo fundamental. El Bierzo es la región vitivinícola del mundo con más viñedo viejo por superficie. «Tenemos la responsabilidad de proteger ese legado», defendió la técnica de gestión del Banco de Tierras, Beatriz Anievas. Y no sólo eso, sino que el sector del vino en el Bierzo es un sector pujante que, lejos de achantarse con la crisis económica, ha conseguido crecer dentro y fuera de España. «Desde que empezó la crisis, en 2006, hemos incrementado nuestras ventas en un millón de botellas y se han multiplicado por diez las exportaciones», destacó la directora técnica de la Denominación de Origen de los Vinos del Bierzo, Carmen Gómez. «Esta zona tiene mucho futuro y para ello tenemos que mantener nuestras mayor riqueza, que son nuestra viñas viejas», añadió. Además, «el precio de la uva ha subido y eso hace más atractivo el cultivo de la vid».
Seguridad para el propietario
El esfuerzo tanto del Banco de Tierras con de la DO —ligados por un convenio— en este sentido es incuestionable. No sólo ponen en contacto a los interesados en arrendar sus fincas con los que serán sus arrendatarios, sino que controlan todo el proceso, desde los trámites administrativos previos, hasta la vigilancia de las viñas y del uso de fitosanitarios, que trata de minimizarse al máximo. Todo ello es un aval de seguridad absoluta para el propietario, protegido en todo momento. De ello se encarga el ingeniero agrónomo del Banco de Tierras, Borja García, que, una vez se firma el contrato entre arrendador y arrendatario, comprueba periódicamente que las viñas estén en condiciones óptimas para producir. «Se hace una inspección periódica de cada parcela y se informa del estado de las viñas durante la duración del contrato. Además, garantizamos que todos los adjudicatarios son personas con experiencia en el sector del vino y que, generalmente, quieren ampliar sus explotaciones», explicó García.
«Quienes cogen el viñedo tienen la responsabilidad de cuidarlo, mediante poda, control de plagas y vendimia. Todo debe hacerse con diligencia», apuntó el ingeniero agrónomo, destacando que el Banco de Tierras es, además, una herramienta muy útil para producir vino amparado por la DO de viñas que hasta su entrada en este organismo de intermediación serían únicamente al autoconsumo. «Muchos viñedos de autoconsumo en los que se iba a abandonar la producción van a pasar a ser explotados por bodegas amparadas por la DO. Por lo tanto, no sólo no se pierden, sino que se transforman en un producto de calidad. Se les da una salida con parámetros de rentabilidad», destacó Borja García.
«Muchas bodegas están cogiendo parcelas de viñedo a través del Banco de Tierras para llevarlas ellas mismas y obtener, así, el producto que desean», refrendó la directora técnica de la DO, recordando que, amparadas por el sello de calidad, las uvas tienen un precio más atractivo. El papel del Consejo Regulador en este sentido es también de intermediación, pero con los propietarios de parcelas y el Banco de Tierras. Además de poner en contacto a ambas partes, ofrecen asesoramiento técnico para regularizar la situación de las parcelas que no consten en el registro de la Junta de Castilla y León y también para el cambio de titularidad de las mismas.
«Las viñas tienen que estar registradas a nombre de quien las trabaja, porque así controlamos en todo momento el origen, es decir, que el vino se produce en el ámbito geográfico de la DO; pero en ningún momento el propietario pierde la propiedad», especificó Carmen Gómez.
Así las cosas, la actividad del Banco de Tierras del Bierzo va en aumento desde su puesta en marcha. «Cada año se adjudica más, cada año hay mas propietarios dispuestos a que sus viñas estén productivas. Cada vez más propietarios confían en nosotros», destacó Beatriz Anievas. Y es que «si en tres años una viña no se cuida, no se poda, se pierde y se muere y eso es lo que hay que evitar a toda costa», afirmó la directora técnica de la DO.