Uno de cada diez pacientes en cura por alcoholismo abandona la terapia
Beda ha atendido en el último año a 189 personas con problemas de consumo, 67 nuevas
Un grupo de personas consume alcohol en la vía pública, en imagen de archivo. JESÚS F. SALVADORES
maría carro | ponferrada
A diferencia de lo que sucede con otras drogas, el consumo de alcohol está socialmente aceptado y no se enfoca de una manera negativa hasta que los síntomas del alcoholismo empiezan a ser evidentes en el consumidor. Tomar conciencia del problema y asumir la enfermedad es difícil, por eso muchos de los pacientes que inician un tratamiento para combatir la adicción lo hacen cuando ésta ha alcanzado el grado máximo. Otros, en cambio, acuden a consulta por presiones externas sin haber asumido antes que tienen un problema de consumo y por eso acaban abandonando la terapia, generalmente en la fase uno del programa. De los 189 pacientes con los que ha trabajado el Centro de Tratamiento del Alcoholismo Beda en el Bierzo en el último año, 19 abandonaron el tratamiento de forma voluntaria, sin haber recibido el alta médica.
También los hay que acuden a informarse y finalmente decidir no incorporarse a la terapia. Concretamente, casi la mitad de las personas que solicitaron información en el centro de Beda a lo largo de 2016 tomaron la decisión de no seguir adelante. «Hemos atendido a 348 personas en distintas fases del programa, entre pacientes y familiares, y se han abierto 67 historias nuevas, pero también ha habido 50 personas que nos pidieron información y luego decicieron no venir», explicó una de las psicólogas del Centro de Tratamiento del Alcoholismo, Patricia González.
De quién sea la iniciativa a la hora de iniciar un tratamiento resulta crucial para el buen desarrollo y, en este sentido, la gran mayoría de los usuarios de Beda, un 51%, se adhiere a una terapia por consumo excesivo de alcohol por consejo familiar. Por contra, un 27% lo hace por iniciativa propia y un diez por ciento llega a Beda derivado de servicios sanitarios. El apoyo de la familia es muy importante y generalmente incuestionable. De hecho, un 94% de los pacientes cuentan con apoyo de sus familiares durante todo el tratamiento, que suele durar, como mínimo, 24 meses.
las cifras se mantienen
Si bien de un año a otro se pueden producir variaciones en el perfil demográfico, la edad o las condiciones de los pacientes que acuden al Centro de Tratamiento del Alcoholismo de Beda para dar solución a su problema con el alcohol; las cifras genéricas se mantienen en unos niveles similares año tras año y no puede hablarse ni de un ‘boom’ de casos, ni tampoco de un descenso considerable. De hecho, si en el último año han sido 67 los nuevos pacientes, en el ejercicio inmediatamente anterior, es decir 2015, fueron 68 las historias clínicas abiertas.
Lo mismo sucece con las altas de pacientes que han superado con éxito el tratamiento de choque del que se encargan dos médicos, tres psicólogos y un trabajador social. «Entre 20 y 30 altas estamos dando todos los años», explicó Patricia González. En 2016 han sido, concretamente, 20.