El plan contra botellones y porros ayuda a 65 menores y 449 padres
El programa Indícade de Proyecto Hombre duplica en un año el número de adolescentes
Imagen de archivo de un botellón universitario. JESÚS F. SALVADORES
C. FIDALGO | PONFERRADA
El programa Indícade que desarrolla Proyecto Hombre para ayudar a los adolescentes con problemas de abuso de sustancias como el alcohol y la marihuana ha visto como en un año se duplica el número de menores a los que atiende. Financiado íntegramente con fondos de la Junta de Castilla y León, preocupada por prevenir los efectos del consumo del alcohol entre los más jóvenes debido a la costumbre de los botellones, y por evitar que el abuso en el uso del tabaco y los porros derive en un problema de adicción, el programa ha pasado en un año de atender 38 adolescentes a 65, según las estadísticas de la fundación asistencial.
Pero más preocupante que el aumento de jóvenes que pasan por el plan Indícade es el elevado número de padres —hasta 449— que pasan por la llamada escuela de padres en busca de ayuda, en muchos casos porque sus hijos se niegan a acudir a acudir al programa, contabilizados este año por primera vez. «Por el programa se pasan un gran número de padres con la idea de que sean ellos los que puedan recuperar a los hijos que no quieren venir para superar un problema de consumo compulsivo o de fin de semana», reconoce el director de Proyecto Hombre, Jorge Peña.
Al responsable de la fundación eclesiástica le ha sorprendido, sin embargo, cómo otro programa pensado en un principio para ayudar a salir a los jóvenes del consumo de cannabis, el plan Escápate, ha atendido en el último año 18 personas, pero «la mayoría adultos que llevan 30 o 40 años fumándolo y que ahora quieren dejar de hacerlo», explica Peña.
Altas terapéuticas
Proyecto Hombre, que mantiene en Fuentesnuevas la única comunidad terapéutica de toda la provincia desde hace 34 años atendió el año pasado a 247 personas en sus distintos programas contra adicciones y dio el alta a 67. Peña destaca que el perfil del drogodependiente actual es el de una persona «con más de una adicción, al alcohol, drogas como la cocaína, ludopatía...». Por el programa Ícaro contra la cocaína pasaron en 2016 hasta 75 personas. Y otro 67 usuarios formaron parte del plan intrapenitenciario, que permite a determinados presos cumplir el último periodo de sus condenas en Proyecto Hombre.