El granizo deja al 30% la cosecha de cereza en Corullón
El pedrisco también afectó a los sotos de castaños y a viñedo que se salvó de la helada
Estado de una de las viñas, de blanco por la granizada del martes. DL
M. Félix | Ponferrada
En Corullón no dan crédito a lo sucedido. Durante unos interminables 25 minutos cayó granizo como si no hubiera un mañana. Hubo quien midió el grosor del pedrisco y alcanzó los 25 centímetros acumulados en algunos puntos.
Después de la helada de primeros de mayo, que había dejado tocadas las cerezas y también seriamente los viñedos, la granizada de la tarde del pasado martes redujo prácticamente al 30% la cosecha de cerezas. El alcalde de Corullón, Luis Alberto Arias, decía ayer que es la puntilla a la principal zona productora de cerezas del Bierzo. «Aquí, el 70% del 50% que había quedado de la helada, la destrozó ahora el pedrisco», remarcaba.
A los 25 minutos de descarga de piedra sobre los campos, concentrado de forma abrumadora en el entorno del pueblo de Corullón, le siguieron otros 45 minutos de agua torrencial. Todo ello hizo que la cereza ya avanzada se viera ayer destrozada en el suelo y la que quedó en los árboles se aprecia ya con moratones de color marrón. Toda inservible.
Pero, no solo fue la cereza. También le dio duro a los castaños, con sotos en abundancia en esta zona del Bierzo y de los que incluso hay familias que viven prácticamente de ellos. Después de la gran tormenta de granizo, el suelo de los sotos de castaños aparecía completamente verde, lleno de las primeras hojas. Fue como si hubieran sembrado el campo del verde de las hojas del castaño.
El viñedo es otro de los damnificados. Había zonas afectadas por la heladas, pero el pedrisco rompió los brotes buenos que quedaban. Hubo viñas en las que se veía el suelo completamente blanco. las cepas aparecen ahora completamente desplumadas.
Lo curioso es que, cerca del lugar, en Villafranca, no afectó tanto al campo. Sin embargo, en la villa del Burbia, la fuerte tromba de agua causó problemas en la calle del Agua y en otros puntos de la villa. La lluvia arrastró abundante tierra de los viñedos situados en las laderas y todo fue a parar al alcantarillado, llegando a colapsarlo.
Las cerezas que se salvaron de la helada fueron ahora dañadas por el pedrisco. DL