Jornadas del INSTITUTO DE ESTUDIOS BERCIANOS

Compostilla entra en la historia

Los arquitectos Nuria Prieto y Pablo Rodríguez explican los orígenes del poblado que renovó el urbanismo de Ponferrada hace 70 años, hoy convertido en un vestigio de su pasado industrial .

Los arquitectos Nuria Prieto y Pablo Rodríguez presentaron la exposición sobre Compostilla. LDM

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León

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C. FIDALGO | PONFERRADA

Dos hombres caminan en medio de la nieve y al otro lado del río, las chimeneas de la primera central térmica de Compostilla vomitan un humo muy negro que contrasta con el paisaje blanco. La fotografía llena de contrastes es de Pepe Cubelos y sirve para abrir la muestra sobre el poblado de Compostilla que acoge la Casa de la Cultura de Ponferrada y con la que el Instituto de Estudios Bercianos (IEB) inauguró ayer sus terceras Jornadas de Historia Local y Patrimonio. De la mano de los arquitectos Nuria Prieto y Pablo Rodríguez, los asistentes a la charla posterior pudieron conocer la visión que animó a los impulsores de aquella «ciudad jardín» al modo inglés, que reflejaba sobre el terreno las jerarquías sociales y el distinto estatus de quienes trabajaban para Endesa.

Compostilla fue un poblado autónomo a los pies de una central térmica y una montaña de carbón, diseñado con todas las instalaciones necesarias como para que sus habitantes vivieran al margen del resto de la ciudad y con la iglesia y la plaza en el centro del plano. El primer diseño, elaborado por técnicos de Endesa entre los que destacaron los arquitectos Francisco J. Bellosillo y Juan B. Esquer de la Torre, proyectaba un poblado de 22 hectáreas, con sólo una y media de edificaciones. Se trataba, recordaron ayer Prieto y Rodríguez, de una auténtica ciudad jardín. Y en los paneles que acompañan a la muestra se puede leer que el poblado aplica «la consigna falangista de la ruralización» y «sintetiza los postulados ideológicos de los primeros años del franquismo». La construcción comenzó en 1949 y dos años después ya se encontraba completamente habitado. Trasladada la térmica a Cubillos —y hoy en el alambre— el poblado no ha escapado del todo al abandono que sufren otros diseños similares y ha visto como no ha acabado de cuajar el proyecto de la segunda fase del Museo de la Energía en la antigua térmica. Nuria Prieto reconocía ayer que, al margen de lo que ocurra en el futuro con el uso como museo, el edificio de la antigua térmica de Endesa «ha perdido su identidad» porque ya no cuenta con la chimenea que recordaba su uso original, al contrario de lo que ocurre con la vieja instalación de la MSP.

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