La Peña del Hombre estuvo habitada por 130 personas en torno al siglo II a.C.

El alcalde de Priaranza, Jimena Martín y los responsables de la excavación, Trigo y Celis. ANA F. BARREDO

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

C. FIDALGO | PONFERRADA

No más de 130 personas llegaron habitar en torno al siglo II antes de Cristo en el recinto amurallado de la Peña del Hombre, donde las primeras excavaciones arqueológicas emprendidas por la Fundación Las Médulas bajo la dirección de Jesús Celis han servido para sacar a la luz las estructuras de cinco estancias —dos viviendas y lo que parece una calle— restos de la muralla ovalada de trescientos metros de longitud y tres metros de altura, un tumulto de piedra pendiente de estudio que podría ser la base de una torre y en torno a 400 fragmentos de cerámica de utensilios de cocina, siete piedras líticas y tres objetos metálicos entre los que destaca una fíbula de torrecilla usada como broche, según adelantó este periódico, y que será restaurada por los expertos del Museo Provincial de León. Son algunas de las primeras conclusiones de la investigación arqueológica emprendida en el castro de Paradela de Muces (Priaranza del Bierzo) que ayer hicieron públicas los responsables de la excavación y la Fundación durante la presentación en el Castillo de Cornatel de los paneles explicativos sobre el campo de trabajo del pasado verano y que esta semana ha iniciado su segunda campaña con una docena de estudiantes de Arqueología.

El campo, coordinado sobre el terreno por un equipo de arqueólogos profesionales dirigido por Antonio Trigo, durará todo el mes de agosto con un segundo turno de estudiantes en la segunda quincena.

Celis destacó ayer lo excepcional del yacimiento de la Peña del Hombre, porque después de que fuera abandonado por sus primitivos pobladores —es pronto para decir que formaban un clan— ha permanecido «intacto», y con «una conservación excepcional», sin señales de saqueos anteriores a la excavación arqueológica más allá del cortafuegos que en su día se abrió en la montaña. Celis resaltó además la «posición dominante» del recinto y el interés que parecían tener sus moradores, en vista de la altura y el grosor de la muralla, en que el castro fuera visible, además de su orientación hacia la luz.

Las primeras pruebas de carbono 14 sitúan los restos en el año 140 antes de Cristo, en la Segunda Edad del Bronce, aunque Trigo puntualizó ayer que será necesario «afinar» aún más para datar con más exactitud los restos de un castro de media hectárea de superficie, donde han aparecido señales de la presencia de ganado y semillas,

Cargando contenidos...

Una vez que concluyan las excavaciones y se investiguen mejor los restos, el Bierzo podría albergar una muestra con los fragmentos, adelantó Jimena Martín, de la Fundación Las Médulas.