Bierzo ■ Sucesos

Caen un andamio y una pared en pleno centro al demoler un edificio

El desplome ocurrió en Gómez Núñez sin causar víctimas porque el acceso estaba cortado.

Parte de la segunda planta de la fachada se desmoronó hacia la calle Gómez Núñez y derribó el andamio sobre el asfalto. L. DE LA MATA

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León

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c. f. c. | ponferrada

El estruendo asustó a transeúntes, comerciantes y conductores que en torno a las 10.00 de la mañana circulaban por el centro de Ponferrada. Las obras de demolición del viejo edificio de los almacenes de pienso, abonos y fertilizantes de Los Rojones, en la calle Gómez Núñez y a pocos metros de la glorieta de Lazúrtegui, terminaron a media mañana de ayer con parte de la fachada de la segunda planta sobre el asfalto, la mitad del andamio que todavía faltaba por retirar caído sobre los cascotes y la otra mitad apoyado en posición precaria contra un poste eléctrico de madera, casi tan antiguo como el inmueble en demolición.

El accidente no causó víctimas porque los obreros, que «veían lo que podía pasar», según relató el concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Ricardo Miranda, cortaban el tráfico y el paso peatonal bajo el andamio cada vez que el cazo de la máquina empleada en el derribo tocaba la fachada.

«Estaba peligroso y cada vez que tocaban con el cazo la pared paraban el tráfico y a los peatones para que no pasase nadie en ese momento», afirmó el dedil, que se desplazó hasta el lugar del suceso pocos minutos después junto al concejal de Comercio, Carlos Fernández. Los operarios de la empresa encargada de la demolición «estaban también prevenidos y no pasó nada hasta una de las veces que tocó la pared el cazo, cayó en vez de hacia dentro hacia afuera», explicó Miranda. Los operarios sólo cortaban el tráfico y el paso de peatones en el momento en que comenzaba a trabajar la pala y volvían a dejar el paso franco cuando la máquina se detenía, reconoció.

Agentes de la Policía Municipal se personaron en el lugar instantes después del desplome para desviar el tráfico y alejar a los peatones.

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Tras la retirada de los cascotes y del andamio, la demolición continuó, pero esta vez con el acceso cortado de forma ininterrumpida y con la maquinaria colocada en la calle Gómez Núñez para que los restos de la demolición no volvieran a caer hacia la calle. A primer hora de la tarde, la operación había concluido y el tráfico quedaba restablecido, tal como adelantó el propio Miranda.