EL BIERZO ■ CULTIVOS
Los viticultores abandonan las viñas arrasadas por los conejos
Algunos productores no ven otra salida mientras esperan que la Junta decrete oficialmente la plaga y se puedan aplicar medidas realmente válidas.
Un conejo campa a sus anchas en una parcela con cepas totalmente arrasadas y ya abandonadas en Narayola. L. DE LA MATA
maría carro | ponferrada
Los viticultores y fruticultores bercianos están hartos. Cansados de que la Administración haga oídos sordos a los problemas que ahogan sus producciones, el último, la plaga de conejos que a día de hoy no ha sido aún reconocida como tal y que sigue provocando graves daños, insalvables en muchos casos. Por eso, han empezado los abandonos. Los productores dejan las tierras de cultivo tras haberlo perdido todo. Los conejos han convertido las viñas en palos infértiles, se han comido todos los brotes y poco a nada más queda por hacer.
Especialmente grave es la situación entre Villamartín de la Abadía y Villadecanes, así como en el entorno de Narayola y Carracedo. Aquí ya son varios los viticultores que han decidido dejar las viñas, no pelear más a expensas de que la Consejería de Agricultura tome medidas. El presidente de la Cooperativa Vinos del Bierzo de Cacabelos, Ángel Gómez Franco, relata como muchos de sus socios se han decantado por el abandono, mientras otros tratan de buscar soluciones a un problema creciente, una plaga que es «el colofón» a un ‘annus horribilis’ para el campo berciano, marcado por la helada y la sequía. Esas soluciones circunstanciales pasan, de momento, por la colocación de tela metálica que protege, aunque no al cien por cien, las plantaciones.
Gómez Franco emplazó a la consejera de Agricultura, Milagros Marcos, a que la próxima vez que venga al Bierzo compruebe en primera persona los daños que están provocando estos roedores. Quizás así —dijo— decida de una vez por todas declarar la plaga y, con ello, se activen las medidas correctoras que pueden ser verdaderamente eficaces. El presidente de Vinos del Bierzo asegura que ampliar el período de caza no sirve para nada y que hay que afrontar el problema como se ha hecho con otras especies, como el topillo.