Cruz Roja impulsa la creación de una decena de nuevos negocios en un año

Garantiza hasta un 95% de cobertura financiera a través de convenios bancarios para microcréditos.

Audelino González y Pablo Aguado, de Cruz Roja, con las emprendedoras Ana Mauríz y Ana García. DE LA MATA

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León

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maría carro | ponferrada

Fomentar la incorporación laboral, a través del autoempleo, de personas pertenecientes a colectivos vulnerables, con dificultades para acceder a un puesto de trabajo. Este es el objetivo básico del Programa Impulsa que desarrolla Cruz Roja y que desde hace ya un año presta en el Bierzo, habiendo sido el vehículo para la puesta en marcha de una decena de negocios, sobre todo pertenecientes al sector servicios y desarrollados, prácticamente a partes iguales, por hombres y mujeres. Ellos han sido los artífices de cuatro proyectos y ellas de cinco desde que se puso en marcha este servicio.

Una peluquería canina, un negocio de alquiler de bicicletas online y otro de investigación privada (detectives), una peluquería, un pub, dos bares, una librería y una tapería ya han abierto sus puertas en Ponferrada gracias al Proyecto Impulsa. Son nueve ideas de negocio materializadas de un total de 28 que buscaron el apoyo y la orientación de Cruz Roja en 2017, el primer año de funcionamiento de Impulsa. Motivación, financiación, implementación y gestión son las fases del asesoramiento brindado por la oenegé a personas que han decidido apostar el por autoempleo como salida laboral, generalmente después de un tiempo en situación de paro. Si bien Cruz Roja no ofrece apoyo económico directo, la participación en su programa sí es un aval para la obtención de líneas de financiación.

«Tenemos son convenios de colaboración con la banca, a través de los microcréditos de La Caixa. Con lo cual, cumpliendo unas determinadas condiciones y con un informe adecuado de viabilidad, le van a dar al emprendedor unas condiciones económicas muy ventajosas. Una firma nuestra como técnicos responsables del proyecto de autoempleo le permite tener casi el 95% de las necesidades cubiertas desde el punto de vista económico, además con unos plazos de carencia y unas facilidades para devolver el préstamos bastante importantes», explicó el responsable del Programa Impulsa en la Asamblea Comarcal de Cruz Roja en Ponferrada, Juan Pablo Aguado.

Personas mayores de 45 años, mujeres e inmigrantes son parte de los colectivos susceptibles que de recibir el apoyo de la oenegé para el desarrollo de un proyecto concreto. Una ayuda transversal que afecta a todo el proceso, desde el asesoramiento y la motivación, hasta la elaboración del plan de empresa, la búsqueda de financiación, la formación empresarial, la consolidación del negocio y su promoción.

La mayoría de las personas que acuden a Cruz Roja ya tienen una idea del negocio que quieren, pero no todas regresan a casa con la mano tendida. «Intentamos evitar que la persona de el paso cuando la necesidad del mercado laboral le lleva a querer ser emprendedor. Es decir, que ya ha agotado el paro y las prestaciones y el único recurso que le queda es desarrollar alguna actividad sin ningún tipo de conocimientos. Siempre tratamos de plasmar la realidad, las competencias personales de cada uno y ver si realmente encajan con lo que quiere desarrollar, para que el autoempleo no sea el último recurso al que agarrarse, porque entonces lo que puede pasar es que se generen una serie de deudas que arrastrar de por vida», dijo Aguado.

Aunque de momento es un proyecto poco conocido en el Bierzo —la gente sigue asociado Cruz Roja a ayuda humanitaria, cuando cada vez tiene más peso su trabajo formativo y de inserción laboral—, el responsable de Impulsa en el Bierzo se muestra satisfecho por que el 33% de todos los participantes a nivel provincial hayan sido bercianos, que además han recibido formación en nuevas tecnologías y redes sociales, en fiscalidad básica y vías de financiación y en la elaboración de un plan de empresa.

Han sido 28 participantes en la comarca y han salido adelante nueve proyectos. Todos los que se han quedado por el camino tienen, generalmente, un denominador común. «Las personas que dan marcha atrás lo hacen, sobre todo, porque aparece una oportunidad de trabajo que no suelen rechazar. Lo que hacen es aparcar la idea de negocio y la van madurando más; pero normalmente las necesidades económicas mes a mes son las que priman y deciden coger el trabajo», explicó Juan Pablo Aguado. Otras veces, las causas económicas están detrás del rechazo.

En cuanto al perfil medio de los participantes, la mayoría tienen entre 31 y 44 años y, como ya se ha dicho, han acabado regresando al mercado laboral. Importante es también la cifra de mayores de 45 años (27% del total) y de inmigrantes (20%). «Tenemos algún georgiano, algún afgano y venezolanos. Sobre todo de este país, por el problema político que existe», explicó Aguado.

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Entre los colectivos considerados vulnerables están también parados de larga duración, exdrogodependientes, exreclusos y las personas con discapacidad.