PLANTEAN OTRA CAMPAÑA DE EXHUMACIÓN

Nuevo intento para dar con los muertos de La Retuerta

La ARMH recaba nuevos testimonios para reemprender la búsqueda de la fosa con una decena de paseados del Bierzo en la llamada ‘Curva de la Muerte’ de la vieja carretera Madrid-Coruña en el Puerto de Manzanal

Desmonte en la margen derecha del arroyo de La Retuerta, en julio de 2017. L. DE LA MATA

Ponferrada

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«Estáis buscando mal. No es ahí donde están». Se lo advierte un hombre de 75 años, natural de Manzanal del Puerto y cuyo nombre permanece en la intimidad, al vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Marco González. Se lo repite, hace unos días, a este periodista. «No es ahí, donde están». Y está hablando de los muertos de la curva de La Retuerta; el lugar del Puerto de Manzanal donde el 4 de agosto de 1936 asesinaron a siete hombres encarcelados en Ponferrada en los primeros días de la sublevación militar, incluido el antiguo jugador de la Ponferradina José Gallego Redondo. Siete cuerpos abandonados en una cuneta que por piedad enterraron ladera abajo los vecinos de los pueblos de la zona. Y el testimonio del septuagenario natural de Manzanal, que apunta a la ladera del otro lado del arroyo de La Retuerta como verdadero lugar de enterramiento, a la ladera virgen al otro lado de la curva donde hace dos años no entraron a cavar las máquinas paleadoras —una cedida por la mancomunidad de la zona y otra contratada—, servirá para que la ARMH reemprenda la búsqueda de la fosa de la Guerra Civil que más se les ha resistido en los últimos años. Tanto como para dejar una amplia zona de monte removida. Sin éxito.

El área excavada en el verano y el otoño de 2017 se ve a vista de pájaro en las fotos de Google Maps. Es el fatídico kilómetro 352 donde, y a resguardo de una enorme roca que servía de paredón, fusilaban a los paseados. Lo saben muy bien en los pueblos del entorno, en la linde de La Cepeda con el Bierzo, porque más de un vecino detenido en aquellos años, conocedor del lugar, llegó a saltar del camión donde lo trasladaban para echar a correr y esconderse por el monte. Por si acaso.

«Estoy seguro de que los muertos están ahí, en La Retuerta, porque por mucho que haya llovido en todos estos años es imposible que el arroyo haya arrastrado todos los cuerpos», explica Marco González, después de hablar con el septuagenario, familiar de uno de los hombres que en agosto de 1936 enterraron los cuerpos para que no se pudrieran en la cuneta. González, que cree que en la curva puede haber hasta «nueve o diez cuerpos», no sólo los siete asesinados aquel día, adelanta que la asociación está decidida a llevar de nuevo una máquina paleadora a la zona. Aunque todavía no tengan fecha para el nuevo intento.

Será el tercer envite, después de las campañas fallidas de los años 2007 y 2017. Pero esta vez, y en vista del fango con el que se encontraron hace dos años —la búsqueda se llevó a cabo en julio y en octubre— tendrán que emplear una máquina dotada de oruga para evitar que se hunda en el terreno.

Margen izquierda del arroyo

La nueva campaña se centrará en la margen izquierda del arroyo, entre el cauce y la carretera, donde ahora sobresale una tupida vegetación, pero que en 1936, según los testimonios, se reconocía una senda por donde descendía el ganado. La ARMH tendrá que solicitar de nuevo permiso a la Junta de Castilla y León, cuyo servicio de Medio Ambiente ya controló en 2017 el desmonte que llevaron a cabo las dos máquinas. Aquel verano y aquel otoño, el trabajo fue muy duro, recuerda González. «De cada ocho horas de trabajo, solo dos las dedicábamos a la zona de la zanja. El resto era desbrozar y sacar a la máquina del fango».

Las excavaciones de hace dos años si sirvieron al menos para dar con algunas pistas que confirman que en La Retuerta, más allá de la leyenda negra que arrastra en la zona, se disparaba a los paseados. Un detector de metales permitió encontrar en julio de 2017 un casquillo de bala de un fusil Carcano, de fabricación italiana. En el casquillo todavía es legible la fecha de 1931 en la que salió de la fábrica de armas. En la roca de La Retuerta también son visibles impactos de bala, cuentan en la ARMH.

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Allí tuvieron que asesinar a Pepín Gallego, futbolista de la Ponferradina del que ya constaba que había sido paseado, como escriben Ramón Díez y José Roberto Otero en la historia del club que Diario de León editó por fascículos en 2006, con motivo del primer ascenso a Segunda División. Y con él a Jerónimo Álvarez Pacios, José Monge Hernández,Ramón Fernández Pérez, Ramiro Llaguno Gutiérrez, Florencio González Cañueto y Eliso Gómez Cobo. Encarcelados en Ponferrada, a los siete los trasladaban supuestamente a León para someterles al mismo juicio que acabaría con la condena a muerte del último alcalde de la capital berciana, Juan García Arias. Pero nunca llegaron. La ARMH asegura que en la La Retuerta los obligaron a bajar y pistoleros de la Falange y quizá también de los guardias civiles que los custodiaban los asesinaron a tiros. Los primeros testimonios recabados por la asociación para la campaña de 2007 aseguraban que la fosa donde los enterraron había sido visible hasta los años setenta porque alguien decidió marcarla con una losa.