Un nuevo campo de trabajo en la comarca podría recuperar el próximo verano los restos de 21 cuerpos
La Asociación de la Memoria planea exhumar ocho fosas más en el Bierzo
Abatidos en los montes o sacados de sus casas a empujones para ser fusilados. Así murieron durante la Guerra Civil los 21 hombres que ocupan las
Los voluntarios de la ARMH exhumaron la primera fosa en octubre del 2001, a las afueras de Priaranza
Tres vecinos de Bembibre enterrados en una cuneta en Rodanillo desde septiembre de 1936, tres huidos en los montes de Arnado (Oencia) abatidos en mitad de la contienda, dos hermanos enterrados en Fresnedo, tres miembros de las Juventudes Socialistas de Ponferrada, sepultados en el Campo de las Danzas. La lista llega hasta los 21 nombres, en ocho fosas anónimas diferentes, e incluye a los que fueron alcaldes de Oencia y Castropodame en 1936. Los familiares de todos ellos ya han solicitado ayuda para recuperar los restos a la ARMH, que el pasado verano logró que su labor de exhumación de fosas de la Guerra Civil en el Bierzo y Laciana se divulgara por todo el país. La asociación proyecta ahora organizar un nuevo campo de trabajo en la comarca el próximo verano, junto a la media docena que pondrá en marcha en otros puntos de España hasta donde ha llegado su labor, como Burgos, Zaragoza, Logroño, Gijón, Cáceres y Badajoz. Y son sólo una mínima parte. «Sólo en el Bierzo, que está sembrado de fosas, calculamos que hay 1.500 desaparecidos», estima Santiago Macías, uno de los miembros de la ARMH. Macías, que este fin de semana participará en la exhumación de tres fusilados en Candeleda (Ávila), sabe que hay lugares como el Montearenas, donde se cree que yacen más de 800 personas en distintos enterramientos, que serán imposibles de exhumar para los voluntarios por falta de medios y de familiares que autoricen las excavaciones. «Aunque hay quien pueda pensar lo contrario porque esté mal informado, nosotros nunca intervenimos si antes no nos lo han solicitado los familiares de todos los enterrados. Con que haya una familia que no esté interesada o no sepamos la identidad de uno de los cuerpos, no actuamos. Nos interesa más recuperar la memoria y la dignidad que los restos», asegura. En otros lugares, las obras de carreteras y otras construcciones levantadas durante décadas ha acabado por borrar las huellas. La Autovía del Noroeste no ha sido una excepción, según Macías. «Haciendo carreteras, naves industriales, piscinas y chalets se han llevado restos de cientos de personas durante años», lamenta.