Ponferrada elevará hasta los 8 M€ el gasto en dependencia y desarrollará un plan de vivienda social
La tercera mesa del ciclo 'Analizando Ponferrada' se ha centrado en la solidaridad, con la participación de las concejalas de Bienestar Social e Interculturalidad y de los responsables de Cáritas y el Banco de Alimentos del Sil. Todos coinciden en señalar el gran incremento de inmigrantes en situación irregular que no pueden recibir apoyo de la administración
Esther Reyes Pérez, Ivelisse Martínez, Alexandra Rivas, José Antonio Prada y María Carro.
El ciclo 'Analizando Ponferrada' que Diario de León ha organizado, durante las últimas semanas, para conocer la realidad de este municipio ha llegado hoy a su fin con la celebración de la tercera mesa redonda, en este caso centrada en la solidaridad y el papel que juegan tanto la administración local como las asociaciones y oenegés que conforman un tejido colaborativo imprescindible para poder dar respuesta a las necesidades de la población, tanto local como inmigrante.
Precisamente, la llegada de extranjeros en situación irregular es uno de los hechos que ha marcado el último año. Cada vez son más las personas que llegan al Bierzo buscando una ayuda que desde lo público no se le puede ofrecer porque no tienen papeles. Es ahí donde entran en juego colectivos como Cáritas y el Banco de Alimentos del Sil (BAS), cuyo representantes -José Antonio Prada y Esther Reyes Pérez- han participado en la mesa de debate junto a las concejales de Bienestar Social e Interculturalidad y Solidaridad, Alexandra Rivas e Ivelisse Martínez.
El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, ha sido el encargado de abrir la jornada reflexionando sobre el papel cada vez mayor del Ayuntamiento al que representa en materia de solidaridad. Defiende que Ponferrada es una ciudad solidaria y que eso queda constatado con el incremento de las políticas dirigidas a garantizar el bienestar de toda la población; pero también reconoce que hace falta más ayuda de administraciones superiores para poder afrontar los nuevos retos que se plantean, especialmente en la atención a la población mayor en una sociedad cada más envejecida.
En este sentido, la concejala Alexandra Rivas adelantó que el gasto para mantener el servicio de ayuda a domicilio se va a incrementar hasta los ocho millones de euros en este ejercicio. Han sido dos millones de euros el último año. "Es una cantidad muy elevada, pero ahora mismo es la mayor necesidad", dijo. Ese es un objetivo básico y otro que señaló la edil es la vivienda. "El reto más inmediato es la vivienda social. Tenemos grandes listas de espera de vivienda y ese es nuestro gran proyecto para estos dos años de gobierno que nos quedan", apuntó.
"Debemos seguir aspirando a las mayores cotas de cohesión social y al mayor grado de reducción de las desigualdades en la sociedad ponferradina, promoviendo con todos los medios al alcance del Ayuntamiento la mejor actividad de estas asociaciones sin ánimo de lucro y también la mejora de nuestros servicios sociales", dijo el alcalde. Una idea, la de la colaboración de lo público con el tejido asociativo y social, en la que también deparó la presidenta del Banco de Alimentos del Sil. A ello aludió como imprescindible para poder seguir atendiendo las necesidades, sobre todo de es población en situación irregular que llega a Ponferrada y al Bierzo con una idea de futuro imposible e irrealizable mientras no tengan papeles. De hecho, son muchos los que tienen que volver a sus países, según apuntó la concejala de Interculturalidad.
"Nuestro trabajo con familias en situación irregular ha aumentado casi un 70%. En dos meses hemos tenido un aumento impresionante, como yo nunca había vivido", concretó Esther Reyes Pérez, para después desarrollar la idea de que sin una colaboración entre administración y oenegés, el respaldo a estas personas sería imposible porque el Ayuntamiento -y así lo explicó también la edil de Bienestar Social- no puede hacer más que ofrecerles información y dirigirles a colectivos como Cáritas y el Banco de Alimentos para poder acceder a comida y servicios básicos. "Son personas invisibles", se lamentó José Antonio Prada.
"Debemos estar en colaboración permanente con el Ayuntamiento, también para que no haya duplicidades ni gente que quede fuera de cualquier ayuda cuando lo necesitan", añadió asimismo la presidenta del BAS, dirigiendo el discurso más allá de la administración local directamente hacia el Estado, que como también dijo Alexandra Rivas, es quien tiene que actuar para regularizar la situación de los migrantes que han empezado a desbordar los servicios sociales en busca de ayuda y ya son "el perfil que más ha crecido" entre los atendidos en los cuatro centros de acción socia que gestiona el Ayuntamiento de Ponferrada.
En esta situación, el proyecto principal en el que trabaja la Concejalía de Interculturalidad, Diversidad y Solidaridad de Ponferrada es la creación de una oficina de atención al inmigrante. "Ahora tenemos una oenegé que está ayudando con los asilos, pero queremos abrir una oficina para que todo el que llegue tenga un lugar a donde ir para informarse y vamos a intentar hacer una revista con toda la información de las asociaciones a las puede acudir. Sería como la casa del inmigrante y queremos ponerla en marcha este año", aseguró Ivelisse Martínez. Actualmente, hay 3.799 extranjeros censados en Ponferrada, aunque la población extranjera es muchísimo mayor, ya que habrá "más de 5.000 personas que ya tienen la nacionalidad española y no figuran en ese censo", apuntó Martínez.
"Los servicios sociales del Ayuntamiento de Ponferrada tienen un impacto significativo en la calidad de vida de nuestros ciudadanos, especialmente en los más vulnerables. Abarcan una amplia gama de áreas, desde la atención a la dependencia y la infancia y la juventud, hasta la lucha contra la exclusión social, los programas de prevención y de intervención familiar en situaciones de conflicto y ayudas para las familias en riesgo de exclusión y personas que son víctimas de la violencia en su ámbito familiar", apuntó también Marco Morala. El espectro de intervención de los Ceas es muy amplio y el trabajo cada vez más intenso. De hecho, en el último año se han registrado más de 7.000 intervenciones por parte de los servicios sociales municipales y se han concedido más de 200 ayudas que superan los 218.000 euros para cubrir necesidades básicas como gastos de vivienda, alimento, medicamentos, etcétera.
Ayudar sin que ello suponga que quien recibe esa ayuda pierda la dignidad es el reto en el que se enfoca Cáritas, que se ha sumado a la iniciativa de tarjetas monedero que ya distribuye Cruz Roja para evitar el reparto tradicional de alimentos y que sean las familias vulnerables las que pueden directamente comprar lo que necesitan. De momento, son 15 familias en Ponferrada porque los recursos son limitados. Para que este sistema funcione, el papel inversor de la administración debería ser mayor, ya que ahora mismo es un colaborador que complementa el volumen de ayuda mayoritario que sale de la solidaridad de la propia población. Por eso, la presidenta del BAS asegura que las tarjetas monedero, pese a que son una alternativa mucho mejor que el reparto directo de comida, no acabarán sustituyendo a este último.
"Pensar que es un sistema viable para todos los que realmente lo necesitan es una utopía, es engañarnos, porque si luego no regularizamos la situación de esas personas quedan a expensas de ayudas. O se le dan todos los derechos de cualquier ciudadano o no funcionan las tarjetas. La legislación está ahí, pero es ambigua hay lagunas", afirmó Esther Reyes Pérez.
En lo que han coincidido todos los intervinientes en esta mesa redonda sobres solidaridad es en que el Bierzo y Ponferrada están acostumbrados a recibir a inmigrantes (la minería fue un polo de atracción de extranjeros durante años) y es una sociedad abierta. Por eso el alcalde es optimista y contempla "un futuro inmediato más inclusivo y más solidario, que es una forma de decir también que más humano".