El motivo es la colocación de tuberías de agua fecal y pluvial desde la calle del Agua
Villafranca abrirá un pasadizo cerrado en 1940 bajo un convento
El Ayuntamiento autorizó a la priora en 1939 el cierre por las blasfemias de los viandantes
Calle del Agua de Villafranca del Bierzo
Villafranca del Bierzo asistirá previsiblemente antes de que finalice este mes de marzo a un acontecimiento de su intrahistoria local. Han pasado 85 años desde que se cerrara al tránsito un pasadizo peatonal situado bajo el convento de San José, (perteneciente a la comunidad de las Agustinas Recoletas), que comunicaba la actual y castiza calle del Agua con las huertas de la ribera del río Burbia. El motivo de aquel cierre no fue otro que las blasfemias y otros actos de gamberrismo que preferían vecinos de Villafranca para incomodar a las monjas cuando pasaban a pie por debajo de la zona abovedada.
El 28 de septiembre de 1939, acabada la Guerra Civil, el Ayuntamiento de la villa del Burbia autorizaba el cierre y el bloqueo del paso público del por entonces llamado Callejón de Topete, conocido ahora como Travesía de la calle del Agua. Y desde el consistorio lo hacían a petición solicitada por escrito por parte de la priora del convento. Desde entonces, el pasadizo ha permanecido hasta ahora prácticamente en el olvido, cerrado a los ojos y a los pasos de cualquier transeúnte de este popular barrio villafranquino.
¿Cuál es el motivo de que, consumido casi un siglo, se abra ahora este pasadizo , callejón y travesía del Agua? Pues, precisamente el hecho de tener que utilizarlo para canalizar las aguas de lluvia y fecales que parten del entorno de la calle del Agua.
La semana pasada se inauguraba la restauración de esta genuina calle del Agua de Villafranca del Bierzo, con una inversión superior a un millón de euros. Está todo terminado y falta saber si será peatonal o semipeatonal, según decisión municipal. Pero es necesario canalizar el alcantarillado de la zona y para ello la única solución pasa por colocar y enterrar dos gruesas tuberías que saquen las aguas sucias y lass pluviales hacia el río y el colector de aguas residuales que va en dirección a la localidad de Horta y Vilela.
El concejal de Obras y Hacienda de Villafranca, Santiago Castelao, confirmaaba a este periódico que previsiblemente en unos días se abrirá el pasadizo para colocar las tuberías. Eso sí, existe un compromiso con el convento para que una vez finalizada la nueva conducción de aguas fecales y limpias de lluvia, la travesía del Agua vuelva a ser cerrada al paso de peatones. Según los técnicos, la Tavesía del Agua está en los 96 metros lineales, que e donde se va a actuar.
JOSÉ MARÍA LUENGO
El polifacético concejal de Villafranca, Santiago Castelao, acaba de publicar un librillo sobre la calle del Agua, coincidiendo con su remodelación. En uno de los apartados figura la reseña del convento de San José de las Agustinas de clausura, por donde atraviesa el pasadizo del Agua que describía en 1964 José María Luengo en la revista Tierras de León. Luengo decía lo siguiente hace ahora 60 años: «Uno de los rincones más dignos de verse es la Travesía del Agua, de la que tomó su nombre la calle, que va desde ella al camino de la Vegaa, cruzando entre el Palacio de los Marqueses del Convento de San José. (...) este singular pasadizo ha sido cerrado al tránsito, alegándose para ellos ciertas razones de policía». Por su parte, la priora pedía cerrarlo porque «se cometen a diario y en las primeras horas de la noche, por los golfillos de la población, muchas inmoralidades, tanto de palabra como de obra, principalmente blassfemias e impurezas».