...Y La Encina se desprendió del velo ante el Santísimo
El sol lució este Domingo de Pascua en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada, con el público y las autoridades contemplando el solemne Encuentro Pascual, después de una Semana Santa que se caracterizó por la lluvia persistente y el intenso frío, incluso con nieve
En la imagen grande, momento en el que ayer Domingo de Pascua le retiraban el velo a La Encina.
Ponferrada ponía este Domingo de Pascua el colofón a su Semana Santa con un sabor dulce. Dulce porque, finalmente, después de varios días de intensa lluvia, cielos encapotados e intenso frío (incluso con una buena nevada en el alto del Morredero y también en Gistredo o la Peña del Seo), salió el sol. Lució con especial esplendor la Procesión de Resurrección, la procesión de Nuestra Señora de l Encina y la del Santísimo Sacramento, que se encontraron en el solemne acto pascual celebrado en la plaza del Ayuntamiento, frente a la casa consistorial, después de partir de la basílica de la Encina y desde la iglesia de San Andrés, donde la noche anterior no podía salir la Soledad por culpa del aguacero.
Este ves sí, Ponferrada pudo celebrar por todo lo alto con un sol radiante, el emotivo acto de la retirada del velo a la patrona del Bierzo, a la patrona de Ponferrada, a la Morenica, a la Virgen de la Encina. Antolín de Cela levantó el Santísimo Sacramento frente a la patrona y un sacerdote encaramado al paso procesional fue el encargado de retirarle el velo a la Virgen, con un posterior beso en su mejilla. Las autoridades, con el alcalde Marco Morala a la cabeza, junto con el resto de portavoces de grupos políticos siguieron atentos el evento, para finalmente discurrir en procesión de nuevo hacia la basílica de la Encina por la castiza calle del Reloj. El estruendo de fuertes bombas de palengue dio la señal acústica a la ciudad de Ponferrada de que, finalmente, como manda la tradición, Jesucristo resucitó y regresó la alegría.
La procesión de este Domingo de Pascua y Resurrección fue muy emotiva y vistosa. La Encina procesionó desde San Andrés por Gil y Carrasco, pasando por la plaza de la Encina, el Reloj y la plaza del Ayuntamiento. Por otro lado, el Santísimo salía de la Encina por Paraisín, Cruz de Miranda y Jardines para encontrarse con la Virgen frente al consistorio. Con la Encina las señoras procesionaban con mantilla blanca o negra.
Por su parte, con la procesión del Santísimo Sacramento, los nazarenos portaban túnica negra sin pucho, perdiendo finalmente todo lo que cubría su cara tras la retirada del velo de la Virgen de la Encina.