El potencial cultural berciano
Mar Palacio repasa todos sus años de dedicación al IEB y reivindica su papel clave en la vida cultural de la comarca
Mar Palacio, junto a Cavero, en una imagen de archivo de una rueda de prensa.
Mar Palacio siempre ha estado unida al Instituto de Estudios Bercianos (IEB) y ha realizado un balance de su extensa trayectoria en la entidad tras su paso por la dirección de la institución a la que ha estado vinculada desde finales de los años noventa y en la que ha desempeñado diferentes responsabilidades, incluida la presidencia y, más recientemente, la dirección de la gestora.
Palacio se incorporó al Instituto en 1994 como responsable de la sección de plástica dentro del equipo del entonces presidente Alfredo Rodríguez. En 2003 asumió la presidencia, cargo que ocupó hasta 2020. Posteriormente regresó a la primera línea en noviembre de 2023 para encabezar la comisión gestora, función que mantendrá hasta finales de 2025. «Han sido muchos años, entre una cosa y otra, muchísimos», reconoce, aunque subraya que se trata de una etapa marcada por «mucho trabajo, pero muy gratificante», que le permitió impulsar proyectos con vocación de continuidad más allá de los mandatos de cuatro años. «Siempre me ha gustado programar con distancia, pensando en que lo que se emprenda tenga permanencia», explica.
Durante su etapa, el Instituto consolidó iniciativas heredadas de anteriores directivas, como la revista anual, congresos y actividades culturales, y puso en marcha nuevos proyectos como las Jornadas de Historia Local y Patrimonio o las Jornadas de Autor, iniciadas en 2006 para recuperar la memoria de personajes ilustres del Bierzo y servir de referente a las nuevas generaciones.
Mar Palacio destaca especialmente el papel del IEB en algunos de los grandes hitos culturales de la comarca. Entre ellos, recuerda el Congreso «El Bierzo a piedra», germen del actual Museo del Bierzo en Ponferrada. «El Instituto siempre ha luchado por una cultura digna para el Bierzo y ha logrado muchas cosas», afirma. También pone en valor la proyección exterior alcanzada por la entidad, inscrita en el registro nacional de asociaciones y miembro de la Confederación Española de Centros de Estudios Locales. «Eso nos ha permitido dar visibilidad al Bierzo fuera de nuestras fronteras y establecer relaciones muy importantes», señala.
En la actualidad, el IEB cuenta con entre 640 y 650 socios, una cifra que deberá actualizarse próximamente tras algunas bajas recientes. Aunque reconoce que el perfil mayoritario es de personas de edad avanzada, Palacio valora positivamente la incorporación de jóvenes a la junta directiva, entre ellos el vicepresidente y la secretaria, ambos menores de 30 años. «Estamos muy contentos de que hayan asumido responsabilidades», afirma, aunque admite que atraer a más jóvenes sigue siendo uno de los grandes retos.
Sobre su legado, prefiere la prudencia: «Es más fácil que te definan otros», dice, aunque considera que su aportación ha sido trabajar «por la permanencia y el crecimiento de la institución», apostando por la innovación y por mantener al Instituto «en el mapa nacional». Pese a haber cedido el protagonismo, continúa formando parte de la junta directiva y apoyando al actual presidente, José Luis Cavero. «Puedo aportar veteranía y experiencia, siempre que ellos quieran», asegura. «Tenemos una junta directiva muy prometedora y entusiasta, con nuevas ideas, pero con la voluntad de continuar todo lo que se ha conseguido. Eso es lo más importante», concluye.