La ULE arroja luz sobre la dimensión ética del oro sacado de Las Médulas
El estudio aporta un nuevo enfoque sobre la conciencia ambiental en época romana. La explotación tenía «connotaciones morales y religiosas asociadas, incluso, a regiones infernales»
Los investigadores en el trazado de uno de los antiguos canales romanos.
Para los romanos, la explotación de la mina de oro a cielo abierto que hoy son Las Médulas también tenía una dimensión simbólica, «con connotaciones morales y religiosas asociadas, incluso, a regiones infernales», asegura el profesor de la Universidad de León (ULE) Javier Fernández Lozano, en un estudio que muestra cómo hace casi dos mil años ya existían reflexiones sobre la relación entre los humanos, los recursos y el medio ambiente. El oro —explica— no era solo un metal, «sino un símbolo de ambición y riesgo» con «consecuencias éticas».
El análisis que hace este profesor de la Escuela de Ingeniería de Minas de la ULE, junto con el investigador de la Universidad Internacional de La Rioja Enrique Ferrari, se apoya en el libro 33 de la Historia Natural de Plinio el Viejo, una gran enciclopedia clave en la cultura occidental hasta el siglo XVII, donde el escritor y naturalista romano recopiló sus investigaciones sobre fenómenos naturales, etnográficos y geográficos, entre ellos, el método de explotación de Las Médulas. Los dos profesores han reinterpretado las referencias literarias de Plinio sobre cómo la minería transformó la tierra y cómo la naturaleza parecía reaccionar frente a esa intervención.
El estudio, que ha sido publicado en la prevista académica «Humanities & Social Sciences Communications», no se centra únicamente en lo que Plinio describe sobre la minería, sino en cómo construye su relato, «dotando a la naturaleza de presencia activa y casi dramática y mostrando que los episodios de destrucción no son hechos aislados, sino parte de un diálogo entre la ambición humana y la respuesta del entorno».
«Plinio no presenta la naturaleza como un telón de fondo pasivo o una víctima silenciosa, sino como una fuerza sensible capaz de reaccionar ante la extracción del oro. La mina cobra vida en su relato y permite comprender que ya se reconocían los efectos éticos y ambientales de la explotación de los recursos», señala Javier Fernández Lozano. «De este modo —añade— el texto deja de ser solo una fuente literaria y se convierte en una ventana a la dimensión ecológica de la minería romana».
Este análisis del profesor de Minas de la Universidad de León invita a mirar a Las Médulas «no solo como un legado arqueológico o paisaje espectacular, sino como un lugar desde el que repensar la relación entre la humanidad y su entorno, demostrando que la reflexión crítica sobre la explotación de los recursos naturales ya estaba presente en la antigüedad». Un debate, dice, vigente hoy en día y especialmente significativo después de la destrucción causada por el incendio forestal del pasado mes de agosto.
«Estamos en un espacio que conserva la huella de una de las mayores transformaciones ambientales de nuestra historia y donde, bajo la apariencia tranquila del entorno, permanece la memoria de la lucha del ser humano por extraer uno de sus bienes más codiciados, el oro», señala también el investigador, cuyo estudio trata de aportar un nuevo enfoque, ofrece una mirada diferente sobre la minería romana y sus repercusiones, "sugiriendo que los antiguos textos clásicos pueden aún dialogar con los retos ecológicos contemporáneos».