Un nuevo derrumbe vuelve a cortar el acceso principal a Peñalba de Santiago
La presidenta de la Junta Vecinal explica que da igual las veces que se arregle la carretera si no se interviene para contener una pista forestal que discurre por encima
Nuevo desprendimiento en la carretera de acceso a Peñalba de Santiago.
Ha vuelto a pasar y los vecinos ya han perdido la cuenta. Un arrastre de tierra y piedras ha bloqueado de nuevo el acceso principal a Peñalba de Santiago (Ponferrada), la LE-5238, obligando a los usuarios de esta vía a hacer uso de la carretera LE-6210 por el Alto de la Cruz. Cada vez que llueve, la escena se repite y así desde hace ocho años, cuando un incendio agravó las condiciones del talud a la altura del arroyo conocido como 'reguerina seca'. El fuego del pasado verano no hizo más que complicar las cosas y, sin contención y dada la inestabilidad de una pista que discurre unos 600 metros por encima de la carretera, los derrumbes ya forman parte de la cotidianidad.
El de las últimas horas no ha sido excesivamente grave, pero sí impide el paso mientras la empresa que se encarga del mantenimiento de esta carretera de la red provincial resuelve el nudo de argayo. En la zona ya ha habido una pala durante todo el fin de semana, explica la presidenta de la Junta Vecinal de Peñalba, Susana Rodríguez, por lo que confía en que la vía quede limpia en poco tiempo; aunque eso no impide que el material siga cayendo. La pedánea resta responsabilidad a la Diputación de León, porque dice que la causa es el mal estado de una pista forestal que discurre por encima de la LE-5238 y en la que no se ha hecho una intervención desde hace años, salvo alguna reciente de desbroce.
El último gran desprendimiento de la carretera de Peñalba se produjo el pasado mes de noviembre y la carretera estuvo cortada hasta enero. La inestabilidad del terreno impidió a la Diputación ir más rápido. Esa obra de urgencia -dice la pedánea- fue impoluta y la carretera quedó en perfectas condiciones; peso eso da igual si el problema viene de arriba y "eso no es competencia de la Diputación". Aquí, Susana Rodríguez da un toque al Ayuntamiento de Ponferrada que -dice- durante años se encargó de mantenimiento de esa pista y, después dejó de hacerlo. Un paso de unos siete kilómetros entre San Cristóbal y Peñalba que ha sido usado para excursiones, por cazadores y también por vehículos pesados.
Los sedimentos del nuevo desprendimiento avanzan carretera abajo y terminan en el río. Por eso, dice también la pedánea, el viaducto del que se habla como solución lo único que permitirá será el paso de vehículos, pero no impedirá que los argayos se repitan y sigan generando problemas en los pueblos que quedan por debajo de Peñalba. Construir una escollera para contener esa pista forestal es la medida eficaz que vuelve a apuntar Susana Rodríguez.