Los grandes tesoros del Museo de Arte Sacro
El nuevo espacio expositivo en el corazón de la ciudad ofrece piezas únicas de la historia de Ponferrada y de sus pedanías
Retratos del monarca Felipe V y su familia
El Bierzo en general, y Ponferrada en particular, no olvidarán el 30 de julio. La jornada de hoy pasará a los anales de la historia cultural de la comarca como el día en el que la ciudadanía pudo descubrir, por fin, los grandes tesoros que custodia el Museo de Arte Sacro de la Basílica de Nuestra Señora de la Encina. Un espacio que abre sus puertas para mostrar un patrimonio de incalculable valor, fruto de siglos de historia, devoción y conservación, y que aspira a convertirse en una referencia para los amantes del arte, la cultura y el turismo patrimonial.
Al frente de esta importante colección se encuentran los responsables de la Fundación Las Edades del Hombre, cuya labor ha permitido poner en valor un conjunto de piezas de extraordinaria relevancia. Entre ellas destaca el célebre Ajedrez de San Genadio, una obra del siglo X que, según explica Antolín de Cela, rector de la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, representaría a Peñalba de Santiago. La pieza ya fue exhibida en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, donde despertó un notable interés entre especialistas y visitantes.
Otra de las joyas que sorprenderán al visitante es la conocida Cruz de Peñalba, una excepcional pieza del siglo XIV procedente de la iglesia de Santiago de Peñalba. Se trata de una de las obras más representativas del patrimonio berciano y recientemente formó parte de la exposición de Las Edades del Hombre celebrada en Zamora, lo que da buena muestra de su relevancia artística e histórica.
En uno de los retablos procedentes de San Pedro de Montes aparece el conocido como el Santín. Probablemente sea una de las piezas más antiguas que alberga esta exposición permanente, una talla de enorme valor histórico y devocional que permite al visitante viajar a los orígenes del cristianismo en El Bierzo. Aunque su estado de conservación es aceptable, una pequeña intervención de restauración contribuiría a recuperar todo su esplendor original.
El recorrido por este nuevo espacio expositivo permite descubrir también una singular cruz procesional de plata, fechada en torno al año 1500 y perteneciente a la parroquia de Santo Tomás de las Ollas. Se trata de una obra única por su calidad de ejecución y por el excelente estado en el que se conserva, constituyendo otro de los grandes atractivos del museo.
La pintura ocupa igualmente un lugar destacado dentro de la colección. Entre las obras expuestas pueden contemplarse varios retratos oficiales realizados hacia 1692, entre ellos uno dedicado a Felipe V, monarca especialmente vinculado a la devoción por la Virgen de la Encina. A esta representación se suman otros retratos de la familia real firmados por Miguel Jacinto Meléndez, pintor de cámara del rey, cuya obra constituye uno de los máximos exponentes de la pintura cortesana española de comienzos del siglo XVIII.
De finales del siglo XVII sobresale también un delicado cuadro de nácar dedicado a la Virgen de la Encina, una pieza de gran belleza y singularidad por la técnica empleada en su elaboración. Junto a ella se expone una tabla de la Santa Faz que completa un recorrido artístico en el que conviven escultura, orfebrería y pintura, ofreciendo una visión completa del rico patrimonio religioso berciano.
En definitiva, el Museo de Arte Sacro nace con la vocación de convertirse en un referente cultural . Su colección no solo enriquece la oferta patrimonial de la ciudad, sino que complementa a la perfección la espectacular panorámica que ofrece el mirador de la capital berciana, invitando al visitante a descubrir una parte esencial de la historia, la fe y el arte del Bierzo.
La Virgen, protagonista de la muestra
Otra de las piezas del museo
Ajedrez de San Genadio