Un maestro berciano da vida al sol que se apaga en los libros
Diego Moreno ha desarrollado una aplicación web que permite a los alumnos de Educación Primaria moverse por el Sistema Solar y entender la gravedad
Para estudiar el Sistema Solar, los alumnos de Educación Primaria se enfrenta a un dibujo estático en el que, sí, aprenden los nombres de cada planeta; pero no consiguen hacerse una idea de las distancias que hay entre ellos o de cómo se desplazan y de qué manera se ve el conjunto desde fuera. «Por eso, muchos saben recitar los astros, pero no explicar qué los mantiene girando alrededor del Sol. Además, en cada clase hay niños que lo captan enseguida y otros a los que les cuesta imaginar una órbita y con una sola explicación no se llega a todos», asegura Diego Montero. Este maestro recién titulado en Magisterio de Primaria por la Universidad de León ha diseñado una aplicación web que permite explorar un Sistema Solar en tres dimensiones y conocer todos los datos de interés de una forma interactiva y fácil de asimilar.
«Simulaula» se abre directamente en el navegador del ordenador, la tablet o una pizarra digital y permite a los alumnos viajar de planeta en planeta resolviendo misiones y cuestionarios. Además, incluye un taller de números y un laboratorio digital (otros dos simuladores) para hacer pruebas de gravedad. La aplicación recoge también las tareas encargadas por el maestro y marca cuando están terminadas e incluye un avatar. «No hay clasificaciones, cada niño ve lo suyo y nunca las no»tas de sus compañeros. Para él se parece más a un juego que a una ficha, pero detrás de cada misión hay un contenido del currículo», explica Diego Montero.
Este recurso educativo —programado con ayuda de la inteligencia artificial y válido para toda España— también es ventajoso para el profesorado. «Es su aula, pensada sobre todo para organizar el curso y evaluar. Puede montar la programación de cada asignatura con el decreto de su comunidad ya cargado: divide los temas en apartados, decide cuánto pesa cada uno y elige los criterios de evaluación de una lista, en vez de copiarlos del boletín oficial. Lleva también el calendario del curso, con sus fechas, eventos y deberes; y recoge las notas», detalla el artífice de esta idea. «Simulaula» analiza cómo va cada alumno por competencias y criterios, ordena la clase según quién necesita más ayuda y avisa al maestro de en qué la necesita.
«Pensé que esto no se resolvía explicando mejor, sino dejando que los niños lo tocaran y lo vieran por sí mismos. Así que mi Trabajo de Fin de Grado tuvo dos piezas: una maqueta con motor que construí yo, en la que los planetas dan vueltas de verdad alrededor del Sol, y un simulador en 3D para recorrer cada astro y contestar cuestionarios. El orden importa: primero lo manipulan, después lo ven y al final lo cuentan con sus palabras. Cuando lo probé en clase, lo que más me marcó fueron sus caras de felicidad, cómo participaban todos, colocando juntos los planetas en la maqueta y contándose curiosidades, y las ganas de aprender que tuvieron durante las dos horas. Eso es lo que me llevó a continuar con el simulador», explica este joven de 22 años que está preparando oposiciones para maestro de Primaria.
Así, el alumno deja de ser un espectador para decidir a qué planeta viaja, quién prueba y quién comprueba y cuando responde sabe al momento si ha acertado. Puede escuchar los textos en voz alta, agrandar la letra o ponerla en una tipografía pensada para la dislexia. En los colegios bilingües, además, puede trabajarlo en inglés», apunta Diego Moreno. Para el profesor, las ventas son —dice— el tiempo y la información. «Deja de pasar notas a mano y de copiar criterios del boletín oficial ysabe pronto quién se está quedando atrás y en qué criterio concreto, sin esperar al examen», añade.
«Simulaula» está pensado para alumnos de todo el ciclo de Primaria, es decir, de entre 6 y 12 años. «Al crear su clase, el maestro elige el curso y el contenido se adapta a él, de tal forma que el Sistema Solar no le cuenta lo mismo a un niño de primero que a uno de sexto. A los más pequeños, se lo explica de forma más sencilla y con la letra más grande, y a los mayores les da más profundidad», asegura su desarrollador.
La aplicación ya ha sido probada en un aula de cuarto de Primaria de un colegio público del Bierzo y contó con el dictamen favorable del Comité de Ética de la Universidad de León. Los alumnos trabajaron en pequeños grupos y, en la encuesta anónima del final, «el 95% eligió la maqueta y el simulador juntos como su forma preferida de aprender el Sistema Solar y ninguno escogió el libro de texto», subraya el maestro, que destaca también los buenos resultados —«con un 82,1 % de aciertos de media»— y ya está trabajando en nuevos simuladores que se irán sumando a los tres que ya tiene ‘Simulaula'.