LA GAVETA César Gavela
Ponferrada, Lugo y Ourense
La geopolítica de Ponferrada es compleja porque su situación en el mapa le concede muchos misterios y dimensiones. Por ejemplo, Ponferrada es la capital del Bierzo pero también es verdad que vive un poco de espaldas a la comarca, cada vez más colgada de la autovía y de sus destinos mayores. Ponferrada, por otro lado, es más leonesa que gallega en lo histórico y monumental, pero se me antoja más galaica que leonesa en el sueño y en el acento. Ponferrada es menos asturiana de lo que debiera y menos astorgana de lo que sugiere la cortesía. Ponferrada, en fin, es muy poco castellano-leonesa y ahí creo que la ciudad está en su sitio. Porque lo que no se siente, no vale, y poco tiene que ver nuestro mundo con el de los sorianos o segovianos cuando tenemos a Ourense y a Lugo tan cerca, y tanto nos parecemos. Y aquí es donde yo quería llegar. Al nuevo triángulo que se dibuja en el horizonte, si es que acaba siendo cierta la gozosa primicia de que el AVE no morirá en Ponferrada, sino que continuará hasta Monforte para trazar allí un ramal a Lugo y otro a Ourense. Nacerá así el triángulo urbano del noroeste interior: un noroeste galaico-leonés, o galaico-berciano, a gusto del consumidor. Porque hay dos Galicias, cosa bien sabida: la litoral y la interior. La costera cae algo lejos del Bierzo y su mundo no es el nuestro: playas, astilleros, rocas marinas, episcopados de Tuy, Mondoñedo y Compostela. Pero luego queda la otra Galicia, la de las antiguas diócesis de Ourense y Lugo, y esta Galicia sí que se funde con el Bierzo. Se confunde, incluso, con él porque la querencia es poderosa, y luego ya todo es una mezcla de valdeorreses y bercianos, de gentes de Becerreá y O Bolo, de Sarria y la Cabrera, de Trives y el Courel. El AVE no sólo colocará a Ponferrada a tiro de piedra de las playas coruñesas, y de las Rías Bajas, sino que también será el acicate de una mirada nueva hacia la Galicia interior, donde nos tienen por suyos, donde todo es bruma y montaña, pizarra y alta lluvia. La nueva bercianidad vendrá rápida sobre los raíles del AVE, y será un poco más interterritorial que ahora, más compartida con los lucenses y ourensanos, y también con los leoneses y los maragatos. Está en marcha un nuevo noroeste, compatible con todos los que ya existen y muy particularmente con el noroeste literario que fueron inventando, entre todos, Ánxel Fole, Carlos Casares, Guerra Garrido, Antonio Pereira o Méndez Ferrín: el noroeste de las ciudades del Miño y del Sil, que son Ponferrada, Lugo y Ourense. El noroeste de las ciudades donde algunas veces nieva.