El Juzgado investiga a empleados y a la subcontrata Seyma por el cambiazo de las muestras de mineral
Endesa denuncia un fraude de tres millones de euros en ventas de carbón
Endesa ha presentado una denuncia en el Juzgado número 3 de Ponferrada por un presunto fraude en la venta de carbón berciano para la central tér
La compañía eléctrica detectó la estafa al comprobar que las muestras tomadas en los camiones, en el parque de carbones, eran luego sustituidas de camino al laboratorio por carbón de mejor calidad. Hay sospechas fundadas de que un empresario minero del Bierzo Alto pagaba a gente de Endesa y de la subcontrata Seyma para conseguir certificar mayor calidad en la antracita facturada al mes. Según supo este diario, el fraude supera los tres millones de euros (500 millones de pesetas). En noviembre del año pasado, la dirección de la térmica de Endesa recibe dos delaciones en el sentido de que se estaban produciendo irregularidades en la entrada de carbón local en Compostilla II, en Cubillos del Sil. La eléctrica puso en marcha e intensificó sus mecanismos de control, pero, en un principio, no consiguió detectar el fraude que desde varias bandas le habían comunicado. Sin embargo, hace unas semanas, la dirección de la térmica de Compostilla «pilló con las manos en la masa» a los presuntos defraudadores, según las fuentes de este diario. El procedimiento para el fraude, en teoría, era sencillo. Los cuatro o cinco camiones de carbón que el empresario minero introducía a diario en la térmica eran inspeccionados como el resto. De ellos sacaban muestras aleatorias, y ese mineral era introducido en bolsas de unos dos kilos, que luego eran precintadas con un código secreto que sale de un programa informático. Luego, esas bolsas eran transportadas por un operario de la empresa Seyma, que se encargaba de tomar otras muestras reducidas en bolsas de 200 gramos para el laboratorio, sin saber a qué empresa pertenecían. Sin embargo, este operario, según la denuncia, recibía bajo cuerda una información que le señalaba perfectamente de quien era ese carbón. Es decir, le apuntaba el nombre de la empresa minera que luego supuestamente les pagaba los favores prestados por dar el cambiazo. Lo que hacía después el operario, -a expensas de que se demuestre en los juzgados-, era vaciar el carbón de baja calidad e introducir en la bolsa uno de mayor poder calorífico, que lógicamente Endesa pagaba finalmente a mejor precio. El cambiazo de las muestras no era continuado, por eso se tardó tanto en detectar el fraude. Los cálculos aproximados apuntan a que esta operación se produjo durante más de un año.