Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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DUBLÍN es como una ciudad mediterránea a la que acuden los jovencitos en busca de farra y ligoteo, y en muchas otras ocasiones tras un trabajillo que les permita sobrevivir un veranito. Nuestra España verbenera y corrompida, en la que el señorito sigue siendo el que ordena y manda y el trabajador no es más que un esclavín al que se le paga una miseria, cuando se le paga, no siempre está dispuesta a obsequiar un currito a quien lo necesita, o simplemente a quien quiere sacarse unos euros extra. Muchos de estos jovencitos que se largan a Dublín son estudiantes que aspiran a aprender inglés, el idioma universal, mientras sirven copas o atienden turistas en alguna taberna, fábrica de cerveza o destilería de whisky. Una larga temporada en Dublín acaba humedeciendo tu ánimo. Venga otra pinta de Guinness, que ya me entró la morriña. Que sea la «arrancadera». Dublín es una ciudad hecha por jóvenes, a los que les encanta la música, la cerveza y el whisky. Cada noche, e incluso cada día, el Temple Bar está atestado de rapaces dispuestos a comerse el mundo. Cuando uno es joven, el mundo se vuelve divertido. El Temple Bar es una zona en la que abundan los restaurantes y los pubs, como su propio nombre indica, y que parece no dormir nunca. Se ve a la legua que los irlandeses, además de los muchos extranjeros que visitan y/o pueblan Dublín, sienten la música cual alimento de primera necesidad. Un gustazo eso de oír cantar a un irlandés. No hay pub o bar en el que no haya unos músicos amenizando el ambiente, lo cual es extraordinario. El Oliver St. John Gogarty es uno de estos bares acogedores y festivos. Hay muchos. A la carta. Los españolitos, visto lo visto, nos sentimos atraídos por esta ciudad en la que nacieran escritores como Joyce, Swift, Wilde o Stoker, una ciudad que a uno se le antoja sureña bajo un cielo blanquecino o grisáceo. Vas a una cafetería, hotel o similar y te encuentras con españoles simpáticos y desenvueltos. Suelen ser catalanes que hablan no sé cuantos idiomas. Sin embargo, también puedes toparte con alguna asturiana, como Marta, que sirve mesas en el Bewley's, en Grafton Street. . Hace un par de años, no más, los amigos y paisanos Javier Álvarez Sebastián de Paz (Xava) y Pablo Arias Otero, de Noceda del Bierzo, trabajaban en el Shelbourne Hotel, que es un sitio con mucha clase. Si alguno tiene intenciones de probar suerte en Dublín, que se dirija a este punto. Para más señas está en St. Stephen's Green.

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