Publicado por
JORGE VILLA
León

Creado:

Actualizado:

UNA DE LAS noticias de la semana nos informaba sobre el supuesto secuestro de uno o varios, ahora mismo no recuerdo, niños de Ponferrada. El padre de las criaturas había sido denunciado por la madre de los mismos ya que se los había llevado y no los devolvía, o algo así, da lo mismo. Lo verdaderamente importante de este asunto, radica en los porqués, como todo, de las actitudes, aptitudes y las consecuencias de los hechos. Me explico. El ser humano nace, crece y, mientras, se hace preguntas: ¿De dónde venimos?, ¿Adónde vamos? ¿Porqué coño estoy aquí? ¿Qué guardan las mujeres en el bolso y porque van siempre juntas al servicio ?¿Por qué ellos siempre dejan gotas en la taza, se suben la bragueta tras salir del water y no antes, y por qué no comprenden que hoy no me apetece (se cuestionan ellas)?, entre otras muchas referentes a trascendencia, destino, universo, muerte, finito o infinito¿Sin embargo, hay un momento en el que por un sublime y maravillosos acto de irresponsabilidad, el individuo se reproduce y tiene niños (parece claro que tal asunción de responsabilidad, traer una criatura al mundo, nadie en su sano juicio la tomaría en un estado que no fuera de enajenación). Tras este error, el individuo mínimamente sensato cambia de preguntas, de anhelos y de conducta si fuera menester. Hasta ese momento, aquel egoísmo pavil de cuestionarse el mundo con respecto a uno mismo, de anteponer su ego al del resto y el de buscar con fé, aún cuando se sea consciente del seguro fracaso, la felicidad primaba en su existencia. Una vez se obtiene la maternidad/paternidad todo pasa a un segundo plano y ese yo, yo, yo, pasa más o menos a ser él, él, él¿, lo cual impide a veces a muchos que veamos que ese él, tras muchos mimos, suplicios y nervios, llega un día en que es autosuficiente, tiene que decidir y plantearse todo y nos diga adiós. Y entonces, y sólo entonces, volvemos a tomar una mayor consciencia, quien se acuerde, de esas preguntas, de ese yo, yo, yo hasta que finalmente morimos. No obstante, parece que muchos de esos irresponsables que traen hijos al mundo no asumen su acción. De ahí viene que utilicen a sus retoños como simples juguetes con el fin de putear al otro culpable de la llegada al mundo de esos pequeños. No lo digo sólo por lo del secuestro paterno ni por la denuncia del mismo, porque casos así hay a patadas, en Ponferrada y hasta en Fernando Po, pero la noticia me ha permitido comentarlo.

Cargando contenidos...