OPINIÓN
Los amigos del castillo
NI LA historia y ni la leyenda que guardan las piedras del castillo de Cornatel, ni siquiera el lugar que ocupa en la trama de la que dicen que es la mejor novela romántica de la literatura española, -esa lectura imprescindible en los colegios del Bierzo que es El Señor de Bembibre , de Enrique Gil y Carrasco- habían servido para que las administraciones se preocuparan de salvar a la fortaleza de la ruina. No hasta que entró en escena la Asociación de Amigos del Castillo de Cornatel; los primeros en alertar de su deterioro, los primeros en atreverse a aclarar el espinoso problema de la propiedad y en picar a la puerta de las instituciones en busca de ayuda. Los primeros, aunque ayer ocuparan un segundo lugar; el que está detrás del encuadre de los fotógrafos.