Villafranca despide a las últimas religiosas de la Divina Pastora
La villa del Burbia despidió ayer a las últimas religiosas que hasta el pasado mes de septiembre habitaron el convento de la Divina Pastora y que durante muchos años se dedicaron a la enseñanza, pasando por sus aulas numerosas generaciones de estudiantes. Las monjas, pertenecientes a la congregación de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, fueron despedidas y homenajeadas con una misa, que tuvo lugar en La Colegiata, y posteriormente se ofreció un vino español a todos los asistentes al homenaje de las hermanas. De esta forma, la villa cierra un capítulo que se inició en 1887, en el mismo año en que las religiosas llegaron a Villafranca del Bierzo para hacerse cargo del antiguo hospital de peregrinos. Un recinto, que con el paso de los años, terminaría convirtiéndose en un internado y que ahora revierte a la propiedad municipal y está previsto que acoja, en un futuro, la nueva casa consistorial.