Viticultura biodinámica
«EL VINO del cielo a la tierra» es el título del libro que Ricardo P. Palacios ha traducido del autor francés N. Joly. Obra que presentó en Valencia en la pasada edición del Encuentro Verema ante un público poco entregado y reacio a dejarse convencer por las posibilidades de la viticultura biodinámica. Sin embargo y a pesar de todos las opiniones de los más tradicionalistas, Ricardo ha puesto en práctica esta disciplina en algunas de sus viñas, y los resultados son claramente sorprendentes. Viticultura del futuro, sectarismo, mitología o un simple argumento de venta más, la biodinámica nos recuerda la sabiduría de la agricultura tradicional, aquella que creíamos fundamentada más en el folclore popular, que en la práctica empírica y sin embargo tal y como nos demuestra en algunos pasajes este autor, la biodinámica hace referencia a nuestra relación armoniosa con el medio. La obra es un intento de definir de un forma clara el concepto de biodinamismo, aplicado al campo de la viticultura, de abrir los ojos al lector y combatir las prácticas sacrílegas que se llevan haciendo en el campo durante años. Según el autor la ruptura de la cadena natural, de la armonía en el medio tiene resultados nefastos en los cultivos. El origen de esta falta de armonía se encuentra en la sustitución del laboreo tradicional por los productos químicos. El proceso de deterioro comienza, a juicio de este autor, con la aplicación de herbicidas en sustitución del arado, que a la larga producen un empobrecimiento del suelo, las cepas se debilitan y se recurre al uso de fertilizantes, que hace que la planta necesite mayor cantidad de agua, en definitiva, la planta crece ajena al suelo, se comporta diferente a la natural. Pero el problema de esta ruptura de la armonía entre los elementos, repercute directamente en la vinificación, dónde hay que recurrir a la química para solucionar los desequilibrios originados en la viña. Es decir, del viticultor se pasa al químico de bata blanca o en el mejor de los casos al enólogo, el vino ya no se hace en la viña, sino en la bodega. Si olvidamos los capítulos más oscurantistas, la propuesta del autor es interesante como reflexión sobre los métodos de viticultura que se están aplicando actualmente. La viabilidad de esta práctica reside en su aplicación a pequeñas fincas, más que a grandes superficies, para vinos de gran calidad y de producción reducida. Podríamos pensar en su aplicación en los viñedos bercianos, creo que es el lugar ideal para llevarlo a cabo.