La metalúrgica iba a invertir en La Llanada
Los damnificados por la cazasubvenciones SAF amenazan con protestas
«No descartamos hasta encerrarnos en el Ayuntamiento», afirmó ayer un portavoz
Las pequeñas empresas locales atrapadas por la fuga de la empresa metalúrgica SAF, que pretendía invertir 20 millones de euros en el polígono de La Llanada (Ponferrada), están ya con la soga al cuello financieramente hablando. El caso, destapado por Diario de León el pasado otoño, ha dejado muy mal paradas a las contratas que SAF empleó para acondicionar los terrenos que el Ayuntamiento ponferradino le concedió en el área industrial de Santo Tomás de las Ollas. Ante la falta de soluciones, ni en el ámbito judicial ni en institucional, los damnificados por esta sociedad cazasubvenciones anunciaron ayer inminentes movilizaciones públicas. «No descartamos, incluso, hasta encerrarnos en el Ayuntamiento», dijo un portavoz de Cúa S.L., una firma que se ocupó de la explanación de la parcela y que nunca llegó a cobrar sus trabajos. Tanto esta como otras sociedades perjudicadas por la fuga de la inversión consideran que el Ayuntamiento de Ponferrada como avalista público de la actuación, como la Junta de Castilla y León, que le concedió notables subvenciones a SAF, deben ser sensibles con su situación. «Hoy estamos arruinados, y nos reclaman el IVA de lo que no hemos cobrado. Desde el Ayuntamiento, sin embargo, no se dignan a escucharnos siquiera», protestó el representante de Cúa S.L.. Además, lo cierto es que las labores de las contratas en La Llanada han permitido al Ayuntamiento disponer de una parcela de 72.000 metros cuadrados, que se rellenó con estériles de la montaña de carbón, y que ahora podría perfectamente ser adjudicada a otra empresa interesada en crear empleo en la zona. La lenta vía judicial En el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Ponferrada se acaba de admitir a tráfmite la denuncia por presunto fraude de subvenciones y falsificación de facturas. Pero los afectados se temen que cuando el caso llegue a resolverse, aún en la hipótesis más optimista, será muy tarde para sus negocios.