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Quijotes a lomos de un lienzo

La Casa de Cultura de Ponferrada ofrece desde ayer y hasta el próximo 3 de junio una muestra con la particular visión de la novela de Cervantes de 29 pintores del Bierzo

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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«Sin senda ni camino, vuelve por el llano calvatrueno aqueste caballero rodeado de púrpura y magenta, con su trono diamantino y sobre harapos el acero». De estas líneas nace un cuadro, pintado por el artista berciano Roberto Sanz con trazo nervioso y un fulgor de colores que enseguida llaman la atención. En las mismas paredes de la Casa de Cultura de Ponferrada cuelgan desde ayer otras 28 obras de otros tantos pintores bercianos, en una muestra organizada por la asociación que agrupa artistas del pincel de la comarca en colaboración con la Concejalía de Cultura. Óleo, acuarela, rotulador sobre tabla, ya hasta el relieve del Braille sirven a los autores para ofrecer su personal visión del caballero de la triste figura y su escudero. La muestra puede verse hasta el 3 de junio. «Todos somos Quijotes deseosos de vivir como elegimos, es una aventura donde muchas y duras son las pedradas de la vida para intentar hacernos caer de nuestro caballo», escribe Sheila Carballo en el catálogo de la muestra, bajo la reproducción de su cuadro; el hidalgo enrabietado a lomos de Rocinante pintado en óleo y barniz sobre tabla. Los molinos y la famosa carga del caballero que veía gigantes son el motivo más repetido, reconoce a las puertas de la muestra la presidenta de la Asociación de Pintores del Bierzo, Jacqueline Gallardo, que ha elegido un Quijote de bigote largo y expresión atormentada para su cuadro. Y es que el Quijote, como los pintores, ve «más allá de la realidad» cuando arremete contra los molinos, y por eso «se convierte en un artista», reflexiona César Martínez Álvarez, que reproduce en su obra el momento en el que el jinete escuálido clava su lanza en el aspa en movimiento y ¿la vida? le descabalga. La resina de poliéster le sirve a José Ignacio Fernández Guarido para su obra en relieve, lista para que se pueda mirar con el tacto. Y así hasta completar la nómina de 29 pintores, reunidos para celebrar los cincuenta años de la Biblioteca Municipal y el cuarto centenario de la novela de Cervantes con obras que van desde el realismo a la figura abstracta, los paisajes y el retrato. Y hasta un guiño al arte pop con el que se atreve Lupicinio Hernández de la Cruz cuando convierte la escena de los molinos en una viñeta con diálogo de Sancho. Todo lo demás sólo es cuestión de gusto, tanto como del acierto en la cita: «Y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante...»

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