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RAQUEL PALACIO VILA
León

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VERDADERAMENTE fue medieval la fiesta de los primeros tres días del mes. No lo digo por la afluencia de gentes vestidas para el caso, ni por los adornos textiles de balcones y fachadas, ni por la participación activa y disfrazada de bares y cafeterías que diseñaron atuendos para sus camareros y banderillas y dibujos y fotocopias y decorados para sus locales. No lo digo por el mercadillo de la plaza de La Encina, verdadero despliegue de artesanías diversas y más o menos originales, con artesanos venidos de lejos y otros de aquí mismo, todos ellos hacedores de su mercancía y viajeros caracoles con su vida entera a cuestas. Algunos solos, otros con la familia; unos prácticos y fácil de adivinar su persona normal y actual fuera de la parafernalia evocadora de otra edad; otros auténticos, como si de verdad hubieran atravesado las distancias del tiempo y de la historia y estuvieran con nosotros por artes de magia ancestral. Personajes de otra dimensión que sin embargo, recogen sus pertrechos y se van en sus furgonetas, pagan peajes y lidian diferencias con organizadores, ayuntamientos e impuestos como todo contemporáneo. Hubo de todo, pérdidas y ganancias, sol y sombra, contentos y descontentos, animados y hastiados. Fue verdaderamente medieval la fiesta de los tres días, y tampoco lo digo por las justas que caballeros caracterizados llevaron a cabo en la explanada del cementerio viejo sólo para gente caracterizada, y menos lo digo por la noche principal del sábado, en la que se cuenta y se inventa la historia del famoso grial y nuestro privilegiado castillo elegido para albergarlo a salvo de manos infieles. Fue medieval porque todos pagamos la fiesta de los ricos. Porque mientras nada cambia por mucho adorno y banderilla, muchos cenaban a salvo dentro de la muralla, en el patio del castillo viejo, satisfechos con su nombramiento de «Caballero Templario» y arropados unos por otros como ocurre en toda congregación. Los Templarios tendrán sus puntos flojos, pero eran defensores de la luz del saber y de lo noble de la condición humana. Sus enseñanzas desembocaron en la logia masónica, perseguida por la ideología franquista... señores, ¿están seguros de lo que hacen? Miembros de las cofradías de Semana Santa y afiliados o simpatizantes del popular partido... ¿también Templarios?. Si el verdadero maestre de la orden se diera una vuelta por aquí... pero creo que no le va a apetecer.

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