| Reportaje | Cita con la tradición |
Ritmos ancestrales en Fornela
El presidente de la Diputación se compromete en la multitudinaria romería de Trascastro a apoyar el plan integral de promoción y recuperación de todo el valle
Varias personas, descalzas, se ofrecen en oración a la patrona
El presidente de la Diputación de León, Francisco Javier García Prieto, valoró ayer como muy positivo el Proyecto Peranzanes, que, aprovechando su presencia en el valle de Fornela para presidir romería de la virgen de Trascastro, le dio a conocer el alcalde de Peranzanes, Vicente Díaz Fernández. García Prieto afirmó que el Ayuntamiento había acertado en los objetivos de aprovechamiento integral de los recursos naturales, paisajísticos, cinegéticos y piscícolas del valle. «Desde la Diputación vamos a apoyar este planteamiento, que entendemos compatible con el medio ambiente y también susceptible de generar riqueza y empleo para el valle», resaltó el político provincial. También anunció García Prieto que ya estaba ultimado el proyecto para la construcción de la carretera de Fabero a Guímara. Y que en breve saldría a contratación esta obra, que cuenta con un presupuesto de 4,5 millones de euros. Esta respuesta del presidente de la Diputación provincial levantó un ambiente de esperanza para todos los fornelos, y muy especialmente para el alcalde del Valle de Fornela, Vicente Díaz Fernández, que a pesar del carácter romero de la jornada, reivindicó el apoyo de las distintas administraciones y de la inversión privada para el proyecto Peranzanes. García Prieto resaltó ante cientos de fornelos congregados en la campa del santuario de Trascastro las costumbres ancestrales de esta romería, que congrega a muchas personas llegadas desde todos los rincones del Bierzo, de la provincia y desde las comarcas limítrofes de Asturias y Galicia. También hizo hincapié en la laboriosidad e iniciativa general de los fornelos, alternando el aprovechamiento de las tierras del Valle de Fornela con la venta ambulante y la profesión de guarnicioneros. Además, en el sentido estrictamente religioso, un año más, se cumplieron las expectativas. A partir de las nueve de la mañana numerosas personas se acercaron al santuario para asistir a las misas en honor a la Virgen de Trascatro, agotándose el servicio de velas que el santuario había puesto a la venta. Antes de la misa mayor ya se habían vendido más de dos mil velas y eran muchos los peregrinos que cumpliendo promesas hechas a la virgen de Trascastro se acercaban llenos de fervor religioso. La mayoría descalzos y algunos caminando de rodillas. Las dificultades de los accesos y de aparcamiento al santuario fueron grandes, siendo muchas las personas que tuvieron que subir a pie desde la intersección del acceso a Trascatro con la carreta Fabero-Guímara.