| Reportaje | Primera boda homosexual en la comarca |
El Bierzo grita ¡que vivan las novias!
Santalla se convirtió ayer en la primera localidad de la comarca que acogió una boda entre dos mujeres, Amalia y Gloria, que desde ahora, ya disfrutan de ser una familia
a casarse
La localidad de Santalla, en el municipio de Priaranza del Bierzo, vivió ayer, más que una boda entre vecinos, toda una jornada de fiesta. Los años de lucha contra la discriminación de los derechos de los homosexuales para contraer matrimonio convirtieron la boda de la joven de La Bañeza, Amalia García y Gloria Rodao, de Ponferrada, en todo un acontecimiento en el que se celebró el amor, la familia y el triunfo de la libertad. La Casa del Pueblo de el que es su pueblo fue el escenario que las contrayentes escogieron para que las viera darse el tan esperado «sí, quiero». Pero ese momento, aunque el principio de toda una vida, era también el final de toda una relación de noviazgo que comenzaba quince años atrás, cuando los tabúes sobre la homosexualidad aún tenían gran peso sobre todo en localidades tan pequeñas como Santalla, que alberga hoy a sólo 65 vecinos. Pero ellas fueron valientes en esto de «salir del armario» y hasta los que en algún momento pudieron ser reticentes, expresaban ayer su total felicidad porque la pareja pudiera ver su sueño hecho realidad al amparo de la ley y con los derechos que disfruta cualquier otro ciudadano. Pero la polémica no vistió a la que es la primera boda homosexual del Bierzo, el ambiente festivo vistió a los invitados y a todos los vecinos, que salieron a la puerta de la Casa del Pueblo para disfrutar del acontecimiento. «Son unas chicas maravillosas, como vecinas, inmejorables. Son trabajadoras y serias y tienen un trato muy agradable, todos en el pueblo las queremos mucho y nos alegramos de que puedan cumplir este momento tan importante para sus vidas y ver así cumplido su sueño de ser una familia», decía una de las vecinas. El encargado de oficiar la ceremonia, que se prolongó poco más de 15 minutos, fue el concejal socialista y amigo de la pareja, Daniel Fernández. Antes de comenzar la boda, Fernández aseguró que para él y en general para todo el pueblo no dejaba de ser una boda normal entre dos vecinas que son pareja y que se quieren. «Yo las conozco desde hace muchos años, todos sabemos que viven juntas, que se quieren, y que siempre quisieron formar una familia, entonces este paso es el lógico el que tenía que llegar», comentó. No obstante, a pesar de que el asunto es para ellos cotidiano, no dejó de destacar que son las pioneras y que ello no deja de ser algo novedoso, por lo que aseguró que se sentía muy honrado de ser el elegido para casarlas. Durante la ceremonia leyeron una poesía y se interpretó una canción de la artista española Bebe, que trata la necesidad de que la mujer se disponga a lanzarse para ser feliz y deje atrás todos los problemas que por su sexo ha tenido que soportar tradicionalmente. Una vez casadas, Amalia y Gloria salieron de la Casa del Pueblo, donde se agolpaban invitados y vecinos provistos de cámaras de fotos para retratar el feliz momento. Además, kilos de arroz las aguardaban junto a un gran aplauso en homenaje a su felicidad y a su valentía. El arroz cayó sobre sus cabezas al grito de ¡vivan las novias!, que se repitió durante varios minutos. Por cierto, ni ramo ni vestido de novia. Gloria se casó con traje de pantalón blanco y Amalia color verde.