Telefónica tuvo que abrir el jueves una canalización para poder conectar su red con el complejo
La falta de telefonía y de luz origina un nuevo retraso en la apertura del cuartel Los aparejadores quieren mayor precisión en el articulado del PGOU
El suministro de electricidad está pendiente de la autorización de Unión Fenosa
Los aparejadores quieren que la normativa urbanística de Ponferrada sea menos discrecional
El nuevo cuartel de la Guardia Civil de Ponferrada parece preso, definitivamente, de algún tipo de maldición. El traslado de los agentes y de las familias residentes en el actual acuartelamiento está acumulando una demora adicional por la imprevisión a la hora de dotar de servicios básicos al complejo del Toralín. Aunque la constructora entregó el pasado día 10 de octubre al Ministerio del Interior el edificio, hasta la tarde del pasado jueves este carecía de la red mínima para la conexión de telefonía. Un año después de la conclusión de las obras se ha descubierto la inexistencia de una canalización para llevar la red hasta el cuartel. La zanja para conectar la línea se culminó el jueves, pero ahora aún habrá que esperar a la semana que viene para disponer del servicio de telefonía. Así lo confirmaron a este periódico fuentes de Telefónica que explicaron que la ausencia de dicha canalización no era de su competencia, y que subrayaron que la compañía ha realizado todos los esfuerzos a su alcance para completar este proyecto. A oscuras Éste, sin embargo, no es el único percance que ha impedido hasta ahora el traslado de los guardias y de más de una treintena de familias que dispondrán de viviendas en el nuevo cuartel ponferradino. Según ha podido conocer este periódico, el complejo tampoco dispone por el momento de suministro eléctrico al no contar con los correspondientes boletines de obra sellados por Unión Fenosa. Estas circunstancias, fundamentalmente, han hecho imposible tal y como anticiparon el capitán del cuerpo en Ponferrada y el propio subdelegado del Gobierno, el día de la fiesta del Pilar, que el traslado de todo el personal se efectuara durante el mes de octubre. Al margen, de que el ministro del Interior busque una fecha antes de final de año para la inauguración oficial. La representación berciana del Colegio de Aparejadores mantuvo ayer un encuentro con el alcalde de Ponferrada, enmarcado dentro de la ronda de contactos para tratar de avanzar en la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Los aparejadores plantearon la necesidad de ser más explícitos en la definición del articulado del Plan de Urbanismo. Con ello pretenden evitar confusiones y diferentes interpretaciones de un mismo asunto a la hora de aprobar o rechazar alguna actuación urbanística. Se pretende evitar que se emitan informes diferentes cuando se valora el mismo proyecto técnico. El representante de la delegación del Colegio de Aparejadores en el Bierzo, José Joaquín González Zabaleta, fue claro: «El plan debería hablar por sí solo y no tendrían que caber interpretaciones de carácter técnico; es decir, si un proyecto lo informa un técnico y a los pocos días se pone de baja y tiene que informarlo otro, que sea la misma línea de informe y no interprete cada uno una cosa del articulado». El alcalde, Carlos López Riesco, dijo que la empresa encargada de la adaptación del PGOU ya está tomando nota de todas las propuestas, que luego volverán a ser debatidas para tratar de una aprobación final con el mayor consenso. El lunes, con los empresarios Siguiendo la ronda de contactos emprendida por el alcalde para tomar nota y trasladárselo a la empresa encargada de los detalles técnicos del plan, el lunes será el turno para los empresarios. Los de la Fele y los del Círculo, así como los de la Cámara de Comercio de León se reunirán con Carlos López Riesco a partir de las 11 horas. Por la noche, a partir de las 20 horas, en el colegio Campo de los Judíos, se entrevistará con los vecinos.