NOCIÓN PERSONAL
Teoría del péndulo
EXISTE la cada vez más extendida versión de afirmar que en el Partido Popular subyace una crisis interna de padre muy señor mío. Es más, en los últimos días opinadores y fuerzas contrarias se empecinan en realizar un maquiavélico paralelismo entre lo que está sucediendo en el PP de León y lo que podría pasar en el PP berciano. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que el Partido Popular está «cotizando» cada vez menos electoralmente. Es la teoría del péndulo. El Psoe, con complot o sin complot, por suerte o por mérito, el caso es que gobierna en España. Está al alza tras ocho largos años de sequía gubernamental. Pero el péndulo, como las mareas, ahora se dirige hacia su lado, hacia su beneficio. Queda por ver el grado de maremoto que acontecerá en las próximas elecciones regionales y locales. ¿Qué salvará el PP del naufragio? En Galicia ganaron, y sin embargo perdieron una de sus regiones talismán. En Castilla y León todo parece indicar que seguirán gobernando, pero ¿cuánto será el retroceso? De momento, en las filas «populares», sabedores de estas leyes de la gravedad politóloga, hay nervios, muchos nervios. Lo que se traduce en autoproclamaciones de alcaldes, paños calientes presidenciales y otros capítulos en la actualidad política leonesa. Pero no, en el Bierzo no sucede lo mismo. En Ponferrada existe un candidato claro y confirmado: Carlos López Riesco. En la Ejecutiva comarcal del PP existe un equipo fuerte y coexionado en torno a Fidel Cerezales. En la Junta un ponferradino ejerce un día sí y otro también por estos lares como delegado. Lo que sí se da, a lo sumo, es una dexconesión entre la Vicepresidencia de la Diputación para el Bierzo y el resto de piezas de nuestro área. Llamar problema, amenazar con excisión y dar tanta cancha a un exdirigente comarcal y cuatro socios es, a todas luces, excesivo. Pero da morbo y juego a nuestra grey. En León, sin embargo, han chocado dos formas de hacer política, unos que están en puestos públicos y quieren seguir estando frente a otros que en buena parte no están o lo estuvieron y dirigen desde hace poco relativamente el control interno de esta formación política. Obviamente quieren volver al poder. La tarta, se presume, más pequeña en su número de porciones para la cantidad de comensales. Es el eterno juego cruel del poder. No es lo mismo oir: «quiero seguir de alcalde»; que «quiero irme, pero antes os denuncio y espero el momento para haceros más daño».