Publicado por
CÉSAR GAVELA
León

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EL BIERZO parece que solo tiene dos puntos cardinales: el este y el oeste. Es transversal, de derecha a izquierda. Y casi todo sucede, o sucedió, en esa línea romana que partiendo de Astorga, salva como puede los montes de León rumbo al Atlántico. Casi todo llega por ahí, por ese oriente montaraz que gobernaron los prefectos romanos primero, los obispos asturicenses después, los efímeros y frioleros jefes musulmanes más tarde, y ya luego los monarcas leoneses y los reyes de España, y el dictador Franco y los políticos de la transición y ahora los políticos de las mil naciones emergentes, entre ellas acaso, y a no tardar, la nación berciana. Y la fornela, y la ancaresa, y la del Selmo. Y así.. El Bierzo es eso que sucede entre Manzanal y Piedrafita. O entre la Cruz de Ferro y el río Sil aguas abajo del Puente de Domingo Flórez, camino de Galicia. Es un molde jacobeo que luego se rellenó de vino y de carbón, de talleres y comerciantes. Es una autovía, antaño carretera, y un tren, que van de Castilla a La Coruña. Y también ese ramal a Orense y Vigo, del que se esperan mejoras imprescindibles. ¿Pero el norte y el sur? Ahí el asunto está muy mal aunque ahora tengamos una carretera remozada, rumbo a Laciana. Pero falta la conexión de la comarca con el mar más cercano, cruzando las Asturias. Es una necesidad y un derecho, y parece que las cosas pueden llegar a buen puerto dentro de unos cuantos años. Y que habrá doble vía entre el Bierzo y la costa bable, eso narran los políticos. La comarca romperá ese techo decimonónico. Siglo y medio después del fracaso del ferrocarril de Villafranca a Ribadeo, primera intentona de liberación septentrional, el Bierzo descubrirá que el norte marino está cerca. Más de lo que parece. Con el sur las cosas están muchísimo peor. Y es que el Bierzo, en realidad, no tiene sur. Termina en las laderas del Aquiana. Allí mueren carreteras y cálculos. Y aunque los políticos suelen aparecer cada diez años con mapas y promesas nuevas, el valle sigue sin conexión moderna con Cabrera y Sanabria, y con la Braganza misteriosa, pero pariente nuestra también. Porque ese nordeste portugués sabe mucho a León culturalmente, no solo en la fronteriza Miranda do Douro. Uno cavila con una autovía entre Ponferrada y Braganza; o lo que es lo mismo: desde Tras-Os-Montes al Cantábrico. Y sabe que un día existirá y que será un acicate para el progreso de los mundos más olvidados del noroeste. Y solo entonces el Bierzo estará en red. Y diremos que el sur también existe.

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