NOCIÓN PERSONAL
A por los cien mil...
SE NOS antoja una cifra mágica, casi mítica, como aquella de «Los cien mil hijos de San Luis» de tan nefasto recuerdo para la España contemporánea que intentaba avanzar y era por enésima vez barrida de la escena por el absolutismo y el conservadurismo más recalcitrante. Actualmente Ponferrada, a uno de enero de 2006, cuenta con 65.825 habitantes, según las cifras siempre oficiales pero cambiantes del Instituto Nacional de Estadística. Pero todos sabemos que vecinos, esto es, personas que viven en esta ciudad, son muchos más. Unos pocos miles de personas, se antoja según los estudiosos de esto, unos 5.000, siguen empadronados en pueblos de alrededor o incluso en su país de origen, en caso de ciudadanos extranjeros sin permiso oficial de residencia o «sin papeles»; y sin embargo, son gentes que habitan también la capital berciana. Osea, que en realidad estaríamos hablando de 70.000 habitantes con toda probabilidad. El actual equipo de gobierno local, incluso el propio alcalde, Carlos López Riesco, no ha escondido nunca su intención, mitad sueño, mitad objetivo: «de sentar las bases de infraestructuras, sociales y económicas para una población de cien mil personas». Y en esa dirección trabajan los munícipes. Por ejemplo, la traída de aguas del Oza, que se ha quedado pequeña, está siendo sustituida por otra mayor en capacidad y tamaño procedente del pantano de Bárcena; el Hospital del Bierzo aumentará con un mínimo de 200 camas más su capacidad, sobre todo en el Servicio de Urgencias; el polémico Barrio de la Rosaleda, alojará, una vez terminado y llenado, «15.000 almas», según el párroco Máximo dixit con motivo de la presentación de la nueva parroquia; el nuevo puente de circunvalación entre el Barrio de los Judíos y la carretera hacia el poblado de Compostilla, aliviará mucho el tráfico rodado del centro urbano, que será paulatinamente descongestionado y peatonalizado progresivamente; la Universidad, lenta, pero crece en capacidad, oferta e infraestructuras...En definitiva, las bases de esa gran ciudad que no pueblo grande que se desea se están realizando. Tan sólo dos cuestiones me sumen en la inquietud sobre si se logrará el anhelado fin de los cien mil. Por una parte, las comunicaciones por carretera con Laciana , Valdeorras y el Tren de Alta Velocidad, son una carencia que lastra el crecimiento. Por otra, la llegada de nuevas empresas. Necesitamos dos nuevas Endesas por lo menos.