El Ayuntamiento saca a licitación la remodelación de las calles Gil y Carrasco, Tras la Cava | Reportaje | Las lágrimas de fray Eladio |
Convertir en paseable el entorno del castillo costará 1,9 millones de euros El último abad de Montes Ponferrada quiere unas Edades del Hombre similares a las anteriores
El granito predominará entre los materiales constructivos y se renovarán todas las redes El investigador Ped
El edil Manuel Rodríguez y Pedro Alonso, con las copias
La transformación del entorno del castillo de los Templarios para su disfrute eminentemente peatonal costará casi 1,9 millones de euros. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento sacó ayer a la licitación las obras por 1.887.000 euros. Con este presupuesto se afrontará la remodelación de las calles Gil y Carrasco y Tras la Cava, aledañas al castillo. Además, las obras contempladas por el ejecutivo que encabeza Carlos López Riesco incluyen la recuperación del foso de la fortaleza, que a lo largo de los últimos cinco siglos ha quedado cubierto de escombros o de edificaciones. Al margen de la intervención externa, el proyecto prevé el recambio de todas las infraestructuras básicas en esta zona del casco viejo ponferradino. Es decir, de las redes de abastecimiento, saneamiento o telefonía entre otras. Las nuevas calles, según explicó el propio alcalde, tendrá un uso prominentemente peatonal, «teniendo en cuenta -enfatizó Riesco- que están en el eje principal del casco antiguo». Los materiales que se emplearán con más profusión en esta urbanización serán el granito y el adoquín de «tipo portugués». Una vez que la remodelación esté finalizada, el Ayuntamiento tiene previsto limitar el paso de vehículos sólo a los de los residentes. La remodelación se inscribe dentro del paquete de actuaciones que financia el Espacio Económico Europeo, con especial acento en el recinto monumental de la fortaleza. «Al día siguiente, tras un frugal desayuno, empezamos a descender al llano volviendo la vista cada poco con lágrimas en los ojos, pensando que algún día podríamos volver». Así narraba el último abad del monasterio benedictino de San Pedro de Montes, fray Eladio Enríquez, la partida de los últimos monjes del cenobio una mañana de noviembre de 1835, después de que les fuera entregado un oficio del gobernador civil de León conminandoles a abandonar el inmueble, en pleno proceso de desamortización de los bienes de la Iglesia. Una fotocopia del escrito de fray Eladio Enríquez forma parte de los tres tomos donados ayer al Archivo Municipal de Ponferrada por el investigador y sacerdote de Arganza, Pedro Alonso, que acaba de publicar un libro sobre la historia de uno de los monasterio más famosos de la comarca, hoy en proceso de rehabilitación, fundado por San Fructuoso en tiempos de la mítica Tebaida berciana, allá por el siglo VII. Las fotocopias entregadas por Alonso, que presentará su libro el próximo martes, dentro de las actividades de la Feria del Libro y con la intervención del abad del monasterio de Silos, fray Clemente Serna, incluyen otros documentos importantes para comprender la historia del monasterio, como el documento de donación del valle del Oza a la Orden, firmado por el rey de León Ordoño II en el 918 y escrito en latín, o el testamento de San Genadio, otro de los monjes más famosos del monasterio, escrito ya en castellano. El Ayuntamiento de Ponferrada hará lo posible para que la próxima edición de la exposición Las Edades del Hombre, que recalará en la ciudad a partir del próximo año, «no tenga nada que desmerecer» respecto a ediciones anteriores. Así lo aseguró ayer el conejal de Cultura, Manuel Rodríguez, en respuesta a las declaraciones efectuadas el día anterior por el obispo de Astorga, Camilo Lorenzo, quien advirtió de que la próxima edición de la muestra «no podrá ser una exposición muy grande» debido al espacio limitado que supondrá contar sólo con la Basílica de La Encina y la iglesia de San Andrés como escenario. «Vamos a luchar para que no tenga nada que desmerecer», manifestó el edil de Cultura de Ponferrada a preguntas de los periodistas y durante la presentación de las copias de documentos sobre el monasterio de Montes cedidas al Archivo Municipal por el investigador Pedro Alonso. El obispo había asegurado que la muestra sería «selecta» a la vez que descartaba extenderla fuera de Ponferrada.