Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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ANDRÉS TORRES es una de esas personas que inspiran confianza y seguridad. En el maravilloso y a la vez alterado mundo del cine no suele haber mucha gente que trasmita entereza, y no digamos humildad. Da el cine como cierta inestabilidad anímica, y a veces económica, como para que quien se dedique a esta profesión, salvo que uno sea bueno y pueda vivir sin sobresaltos, sea alguien sosegado, de temple, digamos, estoico, lo cual no es frecuente. Ni siquiera el bueno de Dreyer, tan protestante y trascendental, tuvo una vida cinematográfica como para tirar cohetes. Incluso llegó a estar inactivo, en el cine, durante doce años, desde que hiciera Vampyr hasta su siguiente película, Dies Irae. Tampoco para el coloso Welles el cine fue un camino de rosas, y así, en este plan. Esta columna se la dedico a nuestro estimado Andrés Torres, profesor habitual en la Escuela de cine de Ponferrada, que imparte docencia, siempre que otras obligaciones se lo permiten, desde que ésta se pusiera en marcha allá por el año de 2001. Estar con Andrés, aunque no nos hable de cine, es algo extraordinario. Hemos aprendido mucho a su lado. Charlar con él resulta apasionante. Y sus clases son magistrales. Ha vivido tantas aventuras que uno lo escucha con entusiasmo. Además tiene el arte de contar y maneja varias lenguas, incluso conoce algo de árabe, esa lengua que a uno le apasiona, aunque sea tan difícil para un occidental, habituado a escribir de izquierda a derecha. La pasión de Torres por Marruecos, donde estuvo a punto de comprar una casa, la comparte quien esto suscribe. Gente como Andrés no abunda en el cine. Es buen conocedor de su oficio y encima humilde, y son esa humildad y sabiduría las que intenta trasmitir a sus alumnos, lo cual no es poco, en un mundo en el que se trabaja con supuestas estrellas, sobre todo directores y actores, que se creen, algunos, la mamá de los pollitos, en ese mundo hecho de trepas y capullos con cuento alfombrado en rojo. Está el cine plagado de seres egocéntricos que suelen comportarse con una prepotencia espantosa. Y este no es el caso de Andrés Torres, un experto director de fotografía, pionero en nuestro país de la alta definición, que además es persona entrañable. Conecta uno en seguida con él, porque no vive de ficciones, sino que tiene los pies en la tierra, y la cabeza bien amueblada de palabras e imágenes.

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