La turista Edda Schneider, de 63 años, estaba de excursión el pasado lunes con su marido

Helicópteros y buzos buscan a una alemana perdida en Las Médulas

Un equipo se sumergió sin éxito en el lago Sumido al desaparecer la mujer en sus inmediaciones

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Manuel Félix ponferrada
Ponferrada

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Efectivos motorizados de la Guardia Civil adscritos al Seprona, una dotación de buceadores del grupo especial de operaciones subacuáticas, helicópteros y guardias de los puestos cercanos buscan por los montes de Las Médulas a una mujer de nacionalidad alemana que fue echada en falta por su marido en la tarde del pasado lunes. Pasaban unos minutos de las siete de la tarde, la mujer Edda Schneider, de 63 años, había llegado a las inmediaciones del lago Sumido en una autocaravana con su marido, Burkard Schneider. Éste le dijo que esperase sentada en un cruce de caminos, porque iba a pocos metros más allá a hacer unas fotos de la vegetación del citado lago y una vista panorámica de los picachos rojizos de Las Médulas. Cuando regresó el hombre, su esposa había desaparecido. Decidió entonces buscarla por su cuenta hasta las once de la noche de ese mismo lunes, pero finalmente optó por dar cuenta de lo sucedido a la Guardia Civil. Desde entonces, desde hace dos días, nada se sabe de la mujer. Un gran despliegue de la Guardia Civil ha peinado la zona desde el aire con el helicóptero, en el lago con lancha y también con las motos de montaña del Seprona por todos los caminos próximos al pueblo de Médulas. Han inspeccionado incluso el pueblo abandonado de La Balouta, situado a unos tres kilómetros del lago Sumido. Los buceadores removieron desde las once de la mañana de ayer y hasta pasadas las dos de la tarde el fango y las aguas del lago Sumido, que mide unos 250 metros de largo por unos cuarenta de ancho, y que según los lugareños tiene en el centro unos cuatro metros de profundidad. Pero el resultado fue infructuoso. No existe ni una sola pista. Hasta el cierre de esta información no se había encontrado ni un solo objeto de la mujer que pudiera ofrecer indicios sobre su paradero. Incluso, al martes se dio aviso a la Guardia Civil de que había una mujer que podía ser alemana y que estaba esperando el autobús en Carucedo. Sin embargo, tras las comprobaciones, no era ella, aún cuando su fisonomía se correspondía con la mujer que buscan.

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