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A la hostelería le falta gol «La publicidad de la ciudad es impagable», según opiniones expertas Unos 600.000 euros de ingresos por temporada en juego

El ascenso de la Deportiva no colma las expectativas económicas creadas en los propietarios de bares y hoteles de Ponferrada, quienes comienzan a mostrar su desilusión

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Alejandro J. García - ponferrada
Ponferrada

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El ascenso a Segunda División de la Liga de Fútbol por parte de la Deportiva Ponferradina producida en la temporada pasada supuso, además de un estallido de alegría e ilusión en toda la comarca del Bierzo, una serie de espectativas económicas entre las cuales se encontraban unos pingües beneficios para la hostelería de la zona. Pasados los primeros meses de competición, y casi al finalizar el año en el calendario, muchos propietarios de bares, cafeterías, hosteleros y algún negocio derivado del turismo, comienzan a mostrar síntomas de decepción. «El ascenso de la Ponferradina ni nos va, ni nos viene, en sentido de hacer más o menos caja al final del día», comenta José García, propietario de un café en la parte alta de la ciudad. Una de las zonas donde más se muestra el inicial descontento. Pocas visitas El supuesto acontecimiento social y económico del ascenso traería, según opiniones diversas «un promedio de fieles con los que viajan los clus de Segunda de mil hinchas, que dejarían un promedio de 30 euros en hostelería principalmente». Desde las ciudades sondeadas entonces, como por ejemplo Soria, se afirmaba que «no hay estudios económicos definitivos». Lo cierto es que a Ponferrada simpre llegan con los equipos visitantes, un grupo de aficionados, familiares y prensa de la zona de donde proviene el club. «Pero nunca han alcanzado las mil personas», afirman varios hosteleros. Sí se reconoce, sobre todo en la parte baja de la ciudad, que «el día de la visita del Valladolid, por ejemplo, la ciudad se vio literalmente tomada por los hinchas de ese club». Es el día que más visitas tuvo Ponferrada. No sólo por la flota de autocares que vinieron desde primeras horas de la mañana, mucho antes del choque futbolístico de la tarde. Como una auténtica marea de color morado y blanco los bares del entorno de la Avenida de España, Avenida Valdés, Plaza Fernando Miranda y hasta del casco viejo se llenaron de improvisados clientes. Pero también pastelerías, kioscos y algún que otro mesón y restaurante notó el efecto vallisoletano. Lo que podría asegurarse es que esa jornada fue el punto culminante a cuanto a hacer «cash» se refiere. Y es que tan sólo las visitas de equipos de la comunidad autónoma o de poblaciones relativamente cercanas, animan a los hinchas contrarios a acercarse al Bierzo. Los desplazamientos por carretera, obviamente, abaratan costes y posibilitan a las peñas y a los clubs contrarios a organizar viajes a precios realmente módicos. El domingo se cierra Antes de que la Ponferradina ascendiera, buena parte de la ciudad ya cerraba los domingos sus establecimientos hosteleros. De hecho, es literalmente una aventura, para los foráneos, buscar un bar abierto en jornada dominical. No así en la zona vieja de la villa. Pues bien, varios de los empresarios sondeados por teléfono explican que «seguimos cerrando igual. No nos garantiza cubrir gastos de personal, luz y no descansar uno, por los cafés o vinos que podamos servir», apunta Andrés Domínguez. Sin embargo, no todo va a ser negativo. Sí que en torno al Estadio del Toralín se ha notado una subida de clientes en jornada de fútbol. De hecho, dos de los cuatro establecimientos consultados han afirmado que «se nota la afluencia de gente. Pero no de fuera. Nuestra, de aquí, que se acerca a ver al equipo». Es decir, que quien realmente se moviliza es la afición de Ponferrada como nunca antes lo había hecho. Es más, las cifras cantan. De un promedio de 3.500 entradas se ha pasado a 6.500. Esto es, se ha duplicado literalmente la afición blanquiazul. Hoteles y agencias Pero los más disgustados parecen ser los hoteles y agencias de viajes de la ciudad. Pocos equipos visitantes han reclamado sus servicios. Prácticamente ninguno pasa la noche en la ciudad. Los más lejanos, programan un vuelo chárter para sus deportistas y allegados el mismo día de juego. El carraspeo en las recepciones es más que evidente cuando se pregunta por el tema. Pero son las agencias de viaje las más enfadadas. «Nos piden que nos hagamos socios, que pongamos publicidad estática o la que sea, pero luego no los volvemos a ver por aquí para contratar un autobús, un vuelo o lo que sea, ese pastel se lo llevan dos», afirma María, que no quiere citar su empresa, «a ver si luego me perjudica». Con las críticas a directivos y sus negocios se cierra la conversación. El propio presidente de la Ponferradina, el empresario José Fernández, argumentaba a este periódico antes del ascenso que «la publicidad a la ciudad de Ponferrada será muchísima y sólo por eso merece la pena». En sintonía con lo afirmado por Abel Antón, concejal de Deportes de Soria, quien dijo que «gracias a los medios de comunicación, canales televisivos como Eurosport, las quinielas, los informativos nacionales, prensa deportiva... Es la mejor y más efectiva publicidad. Ni campañas oficiales igualan el seguimiento». Pero además está el «codearse» con poblaciones como Valladolid, Salamanca, Tenerife, Gijón... Es tarea harto difícil cuantificar en euros esa publicidad de la ciudad. Porque cuando un equipo de fútbol pasea el nombre del Bierzo y de Ponferrada por toda la nación es evidente el «efecto reclamo» que produce. Además de retransmisiones televisivas y el seguimiento nacional. Preguntada a la Liga Profesional de Fútbol, a través de su gabinete de prensa, así como al Ayuntamiento de Soria, localidad con 35.000 habitantes tomada como referencia más parecida a Ponferrada. Ambas instituciones afirman a este periódico que «sin ser oficiales, se calcula que bares, restaurantes y tiendas ingresarían unos 600.000 euros, unos 100 millones de pesetas a lo largo de la temporada. En cuanto a los espectadores, el promedio en Segunda es de 31.000». Obviamente, el manejo inicial de éstas cifras y otras similares, han hecho levantar unas espectativas optimistas que, de momento, en los primeros meses de competición, no parecen que se alcanzarán a lo largo de toda la temporada. Ponferrada, obviamente, es neófita en esta categoría, por lo que sólo el tiempo y los resultados económicos darán una estadística real y no prorrateada, a lo que puede aspirar y obtener.

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